El sacerdote y fraile dominico español nacionalizado nicaragüense Rafael Aragón, crítico de la represión ejercida por la dictadura Ortega-Murillo, cuestionó la postura del cardenal y arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, a quien señaló de actuar con cautela frente al régimen para evitar nuevas persecuciones contra la Iglesia católica.
Aragón, quien asegura conocer al cardenal desde hace décadas, descartó llamarlo cómplice, pero afirmó que no posee una personalidad fuerte para enfrentar a la dictadura.
“Para enfrentar al régimen de Nicaragua se necesitan personalidades fuertes”, sostuvo el religioso en entrevista con el medio France 24.
Según Aragón, Brenes habría optado por mantener una relación menos confrontativa con el poder para impedir nuevas expulsiones de sacerdotes, confiscaciones o ataques contra estructuras eclesiales.
El sacerdote también hizo referencia a la ausencia del cardenal en encuentros recientes convocados por el Vaticano, señalando que Roma desmintió versiones que indicaban que Brenes no había sido invitado.
“Rosario quiere controlar el liderazgo religioso”
Aragón también dirigió sus críticas contra la co-dictadora Rosario Murillo, a quien acusó de intentar controlar la vida religiosa y debilitar la influencia histórica de la Iglesia católica en Nicaragua.
El fraile aseguró que conceptos como derechos humanos, democracia, libertad religiosa y Estado de derecho generan incomodidad dentro del círculo de poder.
“Son tres palabras que a Rosario Murillo la irritan profundamente: derechos humanos, estado de derecho y democracia”, afirmó.
Para Aragón, la ofensiva contra la Iglesia responde al peso social que conserva entre la población nicaragüense.
Indicó que la dictadura restringe procesiones, regula celebraciones religiosas y ejerce vigilancia sobre sacerdotes mediante estructuras partidarias.
Incluso sostuvo que Murillo intenta asumir un papel de liderazgo espiritual dentro del país.
“Quiere quitar el liderazgo de la Iglesia y asumir el liderazgo de la cultura religiosa”, señaló.
El sacerdote afirmó que la estrategia busca sustituir la influencia de obispos y sacerdotes por una religiosidad alineada con el discurso oficial.
Además, consideró que actualmente Rosario Murillo concentra el poder político, mientras el dictador Daniel Ortega mantiene una prolongada ausencia pública.
“Hay cincuenta días que no sale en público… pues la que manda es Rosario Murillo”, expresó.
Cuestionamientos al Vaticano y al Papa León
Aragón también lamentó lo que calificó como una falta de acompañamiento pastoral del Vaticano hacia Nicaragua.
Comparó el silencio actual con pronunciamientos que realizó anteriormente el papa Francisco sobre la situación nicaragüense y aseguró que el pueblo esperaba una postura más visible del papa León XIV.
“Una declaración del Papa anima al pueblo, anima la fe del pueblo”, afirmó.
“La oposición no tiene un proyecto válido”
El religioso extendió sus críticas hacia la oposición nicaragüense, de la que dijo no ha logrado construir una alternativa sólida frente a la dictadura.
A juicio de Aragón, persisten dinámicas políticas tradicionales y falta liderazgo renovado.
“La oposición no tiene un proyecto válido para enfrentarse a la dictadura”, sostuvo.
Incluso fue más allá al cuestionar a dirigentes opositores actuales:
“Ninguno sirve”, expresó.
El sacerdote consideró que el principal desafío para Nicaragua es impulsar nuevos liderazgos desde la sociedad civil y no depender exclusivamente de estructuras políticas tradicionales.
“Hay que crear liderazgo nuevo desde la sociedad civil”, concluyó.
Las declaraciones de Aragón surgen en medio de años de tensión entre la dictadura Ortega-Murillo y la Iglesia católica, marcados por expulsiones de religiosos, encarcelamientos, vigilancia a celebraciones y restricciones a expresiones públicas de fe.
