Dos expertas de la ONU, pidieron este martes 7 de noviembre, el fin de la detención arbitraria del Obispo de Matagalpa, Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, tras conocer sobre la excarcelación de 12 sacerdotes católicos el pasado 18 de octubre.
“Estamos profundamente preocupados por los patrones sistemáticos de hostigamiento contra miembros de la Iglesia Católica y otras confesiones religiosas por parte de las autoridades nicaragüenses”, Nazila Ghanea, Relatora Especial sobre la libertad de religión o de creencias e Irene Khan, Relatora Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y expresión de las Naciones Unidas.
“El Gobierno debe liberar inmediata e incondicionalmente a Monseñor Álvarez y proteger el derecho a la libertad de religión o creencias en el país”, añadieron.
Mediante una comunicación oficial enviada al régimen de Daniel Ortega el 2 de agosto pasado, las expertas expresaron “gran inquietud por las presuntas restricciones al ejercicio del derecho a la libertad de religión o creencias y el hostigamiento de organizaciones religiosas en el país”.
Apuntaron que las medidas de represión adoptadas por el régimen incluirían el presunto arresto y detención arbitrarios de miembros de la Iglesia católica y otras confesiones religiosas, las deportaciones forzosas y prohibiciones de entrada en el país, la criminalización de sus actividades pastorales, la prohibición de realizar ceremonias religiosas, el asedio policial a sus domicilios o lugares de culto, el cierre de medios de comunicación, universidades y organizaciones pertenecientes a estos grupos religiosos, así como la confiscación de sus bienes.
Las expertas remarcaron que “estos actos son contrarios al derecho internacional y que parecen formar parte de un patrón más amplio de represión contra diferentes componentes de la sociedad civil nicaragüense, especialmente hacia personas o entidades percibidas como críticas hacia el Gobierno”.
Las expertas señalaron que Monseñor Rolando José Álvarez Lagos, se encuentra en régimen de aislamiento y en condiciones que contravienen gravemente las Reglas de Nelson Mandela.
El pasado 18 de octubre, 12 sacerdotes católicos fueron excarcelados por Ortega y desterrados en Roma, tras un supuesto acuerdo con la Santa Sede.
