Nicaragua ocupa el cuarto lugar de los países con una emigración masiva y por lo tanto, emisor de solicitantes de asilo del mundo, con 271.740 de personas en esta situación hasta mediados de 2023, según el sitio El Orden Mundial (EOM).
La crisis económica, política y social que vive Nicaragua desde el 2018, sumada a la falta de empleo ha provocado una emigración masiva.
La represión del régimen de Daniel Ortega sobre la población de Nicaragua, coloca al país como el cuarto país del mundo que más ha pedido asilo, por detrás de Venezuela (1.18 millones), Afganistán (324.529) y Cuba (319.170).

La diáspora nicaragüense se concentra sobre todo en Estados Unidos, Costa Rica y España.
En mayo pasado, la Alta Comisionada Adjunta de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Kelly Clements, sostuvo que en el caso de Nicaragua existe un “gran aumento en las solicitudes de asilo”, pues “aproximadamente el 94% de las personas que están saliendo (del país) han iniciado una solicitud”.
Los solicitantes de asilo son aquellas personas que piden protección en un país extranjero, frente a la persecución y las violaciones de derechos humanos que sufren en su país de origen.
El asilo es el paso previo al reconocimiento del estatus de refugiado, y es el país de acogida el que debe concederlo, procedimiento que puede alargarse enormemente.
