El excarcelado político nicaragüense Félix Maradiaga, criticó a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo por el otorgamiento de asilo político al expresidente panameño Ricardo Martinelli (2009-2014) acusado y condenado en su país por blanqueo.
“Ortega ha convertido a nuestra Nicaragua en una guarida de corruptos, a la vez que expulsa del país a defensores de derechos humanos y opositores. Eso revela una grave contradicción ética y moral y una doble moral de máximas proporciones”, dijo Maradiaga en un audio enviado a La Mesa Redonda.
“Los regímenes como la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que otorgan protección y refugio a personas buscadas por la justicia demuestra la profunda falencia ética y descomposición de la dictadura sandinista”, añadió.
La dictadura de Daniel Ortega le otorgó ayer, de manera expedita, el asilo al exmandatario por “considerarse perseguido por razones políticas y encontrarse en riesgo inminente su vida, integridad física y seguridad”, en medio de acusaciones de Martinelli a la cúpula del Ejecutivo panameño de intentar “asesinarlo”, tras ser condenado a más de 10 años de prisión por lavado de dinero.
Maradiaga sostuvo que “no es una práctica nueva” que la dictadura le otorgue protección a delincuentes y criminales.
“Como hoy está ampliamente documentado por el periodismo investigativo, el Frente Sandinista en la década de los ochenta, sirvió de guarida para criminales internacionales a cambio de beneficios económicos. Personajes cómo Pablo Escobar y otros, le pagaban al sandinismo para poder protegerse del brazo largo de la justicia. En el ADN del Frente Sandinista existe, lamentablemente, ese comportamiento que socava la noción misma de justicia y el imperio de la ley. Si los gobiernos están destinados a proteger y servir a sus ciudadanos, entonces proporcionar refugio a individuos acusados de crímenes serios contradice este principio fundamental”, criticó.
Maradiaga destacó que la dictadura de Ortega “viola los principios de cooperación entre Estados y el deber de rendir cuentas” y que “al dar santuario a personas acusadas de corrupción y crímenes, Ortega fomenta la impunidad y debilita la confianza en el sistema judicial internacional”.
“Además, socava los esfuerzos de otros países para perseguir y procesar a los culpables. Con esta práctica cada vez más común, Ortega mina aún más las instituciones del Estado de Nicaragua. Además, perpetúan un ciclo de impunidad que socava la justicia y perpetúa la desigualdad ante la ley”, agregó.
Apuntó que “en lugar de proteger a los culpables, los gobiernos tienen la responsabilidad moral y legal de cooperar con la justicia y garantizar que aquellos que han violado la ley sean llevados ante la justicia y enfrenten las consecuencias de sus acciones”.
Martinelli, es el tercer expresidente centroamericano en solicitar asilo al dictador Daniel Ortega. Los otros dos son los salvadoreños Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, quienes viven en Nicaragua y son prófugos de la justicia en su país.
