El Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos (CALIDH), denunció lo que calificó como “violencia y venganza extrema” de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo contra la población de Nicaragua.
En un informe anual titulado “Situación sobre los derechos humanos en Nicaragua 2023”, presentado este lunes de forma virtual, el organismo argentino sostuvo que el panorama en el país centroamericano es de “demolición definitiva de los derechos y libertades de los nicaragüenses”.
“En el marco de esta demolición desoladora, a lo largo de las once secciones y cuatrocientos cuarenta y seis párrafos que componen a este documento, hay una línea común: la violencia estatal supera inmensamente a la de 2022”, anotó.
CALIDH señaló que los actos en contra de los nicaragüenses podrían ser aglutinados en un término: “violencia y venganza extrema”. Y que los crímenes de lesa humanidad se establecieron definitivamente como el “único mecanismo de ataque contra la población y sus distintos sectores”.
El Centro afirmó que de los seis años de ataque contra los nicaragüenses, tras 2018, “el año pasado fue el peor por la generalización definitiva de la violencia y la venganza extrema contra todos los nicaragüenses que están dentro o fuera del país”.
Y que, en lo que va de 2024, parece indicar que la crisis de derechos humanos continuará “exacerbada”.
Asimismo, que la dictadura “recrudeció exponencialmente la venganza y violencia extremas ejercida contra los nicaragüenses mediante la perpetración de nuevas formas y tipos de crímenes de lesa humanidad”.
“El año pasado fue el de la multiplicación de los crímenes de lesa humanidad como método para ejercer esta violencia extrema y el terrorismo de Estado como vía para extender hacia la población los efectos potentes de estos crímenes”, indicó.
CALIDH valoró que el objetivo final de la dictadura en Nicaragua es “la destrucción moral, mental e incluso vital de las víctimas”.
Esto a causa de la desnacionalización, la imposición de penas por delitos políticos que criminalizan el actuar opositor, el destierro y la confiscación de bienes. Además, busca la anulación individual como persona tanto en el sentido subjetivo como jurídico.
CALIDH también concluye que la dictadura busca “destruir a la iglesia como colectividad”.
El organismo aseveró que “la brutalidad de estas conductas provocará efectos irreparables aun cuando retorne la democracia”.
