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Colectivo de DDHH condena el destierro de Mons. Herrera y de músicos nicaragüenses

El Colectivo Nicaragua Nunca Más condenó el destierro arbitrario del obispo Carlos Enrique Herrera de 75 años de edad, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y de los músicos de Masaya: Nieves Martínez, Dagoberto Palacios y Juan Pablo Rosales.

El Colectivo Nicaragua Nunca Más, condena el destierro del obispo de Jinotega, Carlos Enrique Herrera Gutiérrez, de 75 años de edad, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), un acto de represión que no solo afecta a un líder religioso, sino que simboliza la creciente e imparable persecución y represión que enfrenta la iglesia católica en nuestro país”, señaló la organización.

A este destierro se suman los de tres artistas de Masaya: Nieves Martínez, Dagoberto Palacios y Juan Pablo Rosales, quienes fueron detenidos arbitrariamente el pasado 11 de noviembre y trasladados a la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como El Chipote, para luego desterrarlos a diversos países, evidenciando como una práctica de la dictadura las detenciones arbitrarias, desaparición forzada temporal y el destierro”, añadió.

El destierro de monseñor Herrera ocurrió días después de que este calificara como “sacrílego” al alcalde de Jinotega Leónidas Centeno, quien colocó parlantes con música a volumen alto durante la celebración de la Eucaristía del 10 de noviembre en la catedral San Juan Bautista de Jinotega.

Monseñor Herrera Gutiérrez se suma al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, y al obispo de Siuna, monseñor Isidoro Mora, quienes también fueron desterrados y desnacionalizados este año. Y a monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, debió exiliarse en 2019 tras recibir amenazas de muerte.

Mons. Carlos Herrera

Desde 2018, hemos sido testigos de una injusticia sistemática de la dictadura de Nicaragua representada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, que ha llevado al destierro y exilio de más de 200 personas religiosas, entre ellas, 35 sacerdotes que han sido desnacionalizados, y a la cancelación de más de 1,262 organizaciones religiosas”, señaló el Colectivo.

La organización afirmó que el  destierro del obispo Herrera Gutiérrez es un acto criminal contra la libertad religiosa que cada nicaragüense tiene el derecho inalienable de disfrutar.

El destierro o traslado forzoso, debido a la sistematicidad con que se ha cometido en Nicaragua, debe ser considerado como un crimen lesa humanidad y se suma a las decenas de otros delitos que ha cometido la dictadura, un acto que debe ser denunciado y condenado por la comunidad internacional”, anotó.

El Colectivo exigió el respeto pleno a la libertad religiosa e hizo un llamado a todas las organizaciones de derechos humanos, a la comunidad internacional y a todos los nicaragüenses para que “nos solidaricemos con la iglesia, el pueblo católico de Nicaragua y todas las víctimas del destierro, despojo de nacionalidad y tantos crímenes hasta ahora en la impunidad”.

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