El filósofo y sociólogo Freddy Quezada, reflexionó sobre la situación del país, particularmente sobre la longevidad de la dictadura de Daniel Ortega, y analizó las razones detrás de la falta de caída del régimen, la fragmentación de la oposición y el futuro incierto de la política nicaragüense.
En entrevista con La Mesa Redonda, Quezada reflexionó sobre la sorprendente permanencia del régimen de Ortega y Murillo durante seis años, y que esto se debe que “nadie se atreve a tirar la primera piedra” en relación a los “enemigos” de la dictadura.
“Lo que sostiene la dictadura son esa gran cantidad de enemigos que quieren derribarla, pero que ninguno de ellos se decide hacerlo de primero. Yo le llamo a eso ‘el síndrome de la adúltera’, como en la parábola cristiana que todos conocemos… Aquí también sucede algo parecido”, afirmó.
El sociólogo criticó que, a pesar de la represión y la violencia, Ortega sigue en el poder. Quezada atribuye este fenómeno a lo que él describe como la “falta de acción significativa por parte de los enemigos del régimen”.
“Hay un desfile increíble de enemigos, pero todos esos enemigos parece ser que, como ninguno de ellos se decide a desencadenar una acción espectacular, nadie lanza la primera piedra y eso es lo que la tiene salvo (a la dictadura)”, añadió Quezada.
En este sentido, Quezada considera que la dictadura, aunque debilitada, sigue sostenida por el Ejército y la Policía, las únicas instituciones que aún le son leales. Sin embargo, el filósofo advierte que, si alguien lanza esa “primera piedra”, la dictadura podría caer de inmediato.
“(Estamos) esperando esa pedrada, pero nadie puede preverlo ni con fecha, ni con certeza. Lo único es que hay que prepararse para ello, estamos abiertos a lo incierto”, apuntó.
La fragmentación de la oposición
Quezada también analizó la fragmentación dentro de la oposición nicaragüense.
El sociólogo destacó cómo en las redes sociales se pueden observar diversos grupos que representan distintas facciones dentro de la oposición, desde los jóvenes que fueron beligerantes en 2018, hasta los opositores más tradicionales. Quezada subraya que esta fragmentación no es algo anómalo, sino un fenómeno normal en cualquier contexto político.
“Hay la ilusión de creer que la oposición de cualquier país debe ser única, absoluta y homogénea; eso no ha existido nunca, ni antes, ni después, ni en revoluciones, ni en contrarrevoluciones, ni en situaciones democráticas o autoritarias. Siempre van a haber tendencias dentro, son usualmente tres: la radical, la conservadora y la moderada”, señaló.
“No hay ni que asustarse, ni hay que enojarse o indignarse porque esté fragmentada nuestra oposición, eso es un fenómeno políticamente normal. Nunca vas a unir a nadie por una consigna al mismo tiempo. Lo único que vos podés hacer es establecer alianzas para tener una mayoría significativa; y a veces ni siquiera una mayoría significativa, sino una minoría beligerante que empiece a incidir en los sucesos políticos”, continuó.
El “Efecto Mariposa”
El filósofo concluyó señalando que la caída de la dictadura podría desencadenarse a través de lo que algunos analistas llaman el “efecto mariposa”: un pequeño suceso que, aunque parezca insignificante, podría generar una avalancha que termine derrumbando el régimen.
Quezada apuntó que este fenómeno podría originarse fuera de Nicaragua, como resultado de una posible caída de Maduro en Venezuela o de un cambio en la relación de la dictadura castrense con Estados Unidos.
“Tiene que haber dentro o fuera, una pequeña causa que desencadene una avalancha y que se venga abajo ese edificio. Cuál es, eso nadie puede saberlo; eso es lo que algunos analistas llaman ‘el efecto mariposa’ una cosa muy pequeña que incluso no puede ocurrir dentro de Nicaragua y ni siquiera puede ocurrir dentro de la dictadura. A lo mejor ocurre con la caída de Maduro que todos esperamos o con la negociación que pueda hacer la dictadura castrista con Trump”, explicó.
Quezada subrayó la importancia de comprender tanto las tensiones internas como las fuerzas externas que influyen en el devenir del país. Aunque la situación sigue siendo incierta, Quezada invita a la sociedad nicaragüense a prepararse para el cambio, mientras sigue abierta la posibilidad de un evento catalizador que transforme el panorama político.
