El jueves 6 de febrero de 2025, un vuelo procedente de Alexandría en el estado de Luisiana, habría aterrizado en el Aeropuerto Internacional de Managua, trayendo consigo a un grupo de migrantes nicaragüenses deportados de Estados Unidos, según reportan medios locales.
Se trataría de un Airbus A320-214 de la aerolínea GlobalX, que se ha convertido en un actor clave en el programa de deportaciones implementado por el gobierno de Donald Trump.

Esta aerolínea es parte del programa regular de repatriaciones que Estados Unidos realiza a América Latina. Según fuentes no oficiales, vuelos similares arriban a Nicaragua aproximadamente una vez por semana, transportando a migrantes indocumentados que han sido retenidos en centros de detención en territorio estadounidense antes de ser deportados a sus países de origen.
GlobalX, una joven aerolínea chárter con sede en Miami, ha firmado contratos con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) para llevar a cabo estas deportaciones.
Aunque las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y el régimen de Daniel Ortega se mantienen tensas, Nicaragua ha seguido recibiendo a los deportados sin objeciones.

A lo largo de los últimos años, la aerolínea ha operado vuelos con destino a varios países de América Latina, como Guatemala, Honduras y Brasil, en el marco del plan de deportaciones del gobierno de Estados Unidos. Los vuelos de GlobalX han desatado controversias, principalmente debido a las condiciones en que se transporta a los migrantes, lo que ha generado debate a nivel regional.
GlobalX: La aerolínea de las deportaciones
Fundada en 2021, GlobalX se ha consolidado como una de las pocas aerolíneas contratistas del ICE para la deportación de inmigrantes. Su flota incluye aviones Airbus A319 y A320, y ha sido vista descargando deportados en varios países latinoamericanos.
A pesar de ser una aerolínea nueva, ha crecido rápidamente gracias a los contratos con el gobierno de Estados Unidos y otras agencias, como la NASA y el Departamento de Defensa.

La compañía también opera vuelos chárter para equipos deportivos y otros clientes privados, y ha experimentado un aumento en sus acciones desde la administración de Donald Trump, que impulsó significativamente las políticas de deportación masiva.
El arribo de vuelos con migrantes deportados a Nicaragua es una muestra de la continua cooperación del régimen de Ortega, pese a que el pasado 3 de febrero condenó las políticas migratorias del presidente Donald Trump, especialmente las deportaciones masivas de inmigrantes.
“Y expresar nuestra solidaridad con los pueblos que están siendo atropellados, por la forma en que están tratando a los inmigrantes que tenían años de estar asentados en los Estados Unidos, que habían hecho toda la vida en los Estados Unidos, y los están tratando como delincuentes, y los acusan de ser delincuentes, los acusan de ser narcotraficantes, sin ninguna prueba, sin ningún juicio, sin ninguna sentencia que digan que esos ciudadanos han cometido delito alguno, simplemente los descalifican de la manera más brutal y a sacarlos a patadas de ese territorio”, declaró el dictador Ortega.
Sin embargo, estas declaraciones contrastan con la política de represión de la dictadura Ortega-Murillo que también expulsa y destierra de su país a nicaragüenses críticos y opositores.
El mismo Ortega que falsamente exige respeto a los derechos humanos de los migrantes, es el que ha liderado un régimen que persigue, encarcela y expulsa a sus propios ciudadanos que se oponen a su régimen.
