Estados Unidos anunció restricciones de visa a “más de 250 funcionarios” de la dictadura de Nicaragua el 18 de abril, al cumplirse siete años de las masivas protestas que se saldaron con más de 300 muertos.
La dictadura Ortega-Murillo se halla bajo sanciones estadounidenses por la represión de esas movilizaciones realizadas en 2018.
Washington considera fraudulenta su reelección en 2021 y le reprocha una ola de detenciones contra opositores, muchos de los cuales se vieron obligados a exiliarse y fueron despojados de su nacionalidad.
“Al conmemorar siete años de la brutal ola de represión del régimen de Ortega y (Rosario) Murillo contra los manifestantes, reflexionamos sobre el coraje y el deseo de los manifestantes de vivir en una Nicaragua libre de tiranía”, afirmó el jefe de la diplomacia, Marco Rubio, en un comunicado.
“Estados Unidos no tolerará que Ortega y Murillo continúen atacando a Nicaragua”, añadió.
El secretario de Estado anunció “restricciones de visa a más de 250 funcionarios del régimen de la dictadura nicaragüense”, con lo que ya son más de 2.000 los sancionados durante los últimos años por Washington.
A inicios de abril, expertos de la ONU identificaron por primera vez a 54 funcionarios, militares, policías, magistrados y diputados de Nicaragua como responsables de graves crímenes de derechos humanos y represión sistemática.
Las sanciones son un “fuerte espaldarazo a la Nicaragua sufrida y perseguida. Son sanciones precisas, directas, quirúrgicas a los principales protagonistas de la represión del régimen”, declaró a la AFP Arturo McFields, exembajador de Nicaragua ante la OEA actualmente exiliado en Estados Unidos.
Además, el gobierno del presidente republicano Donald Trump acusa a Ortega de hacer negocio con la migración.
“La administración Trump no tolerará amenazas a la seguridad de Estados Unidos por parte de un régimen que utiliza la inmigración como arma y posiciona a Nicaragua como un centro para los inmigrantes ilegales que intentan cruzar nuestra frontera”, advirtió Rubio en la red social X, donde volvió a tratar al régimen de “enemigo de la humanidad”.
