Opositores nicaragüenses en el exilio lamentaron este lunes el fallecimiento del papa Francisco y destacaron que denunció la injusticia, la persecución y el exilio que viven críticos, disidentes y la Iglesia católica de Nicaragua bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
“Fue un pastor cercano, profundamente humano, que nunca olvidó a los que sufren y que tuvo palabras valientes para denunciar la injusticia, la persecución y el exilio. Nuestra Iglesia en Nicaragua —perseguida, silenciada, y muchas veces olvidada— encontró en él a un padre que no nos dejó solos”, valoró el dirigente opositor desnacionalizado Félix Maradiaga en un mensaje.
Maradiaga también destacó que el Papa se refirió en al menos dieciséis ocasiones a la situación de Nicaragua.
“Mostró un interés genuino por la crisis que atraviesa nuestro país, solidarizándose con las víctimas de la represión, elevando su voz por los derechos de la Iglesia perseguida, y denunciando sin ambigüedades los abusos del poder. Su respaldo fue un aliento para quienes defienden la libertad y los derechos humanos, incluso desde el exilio”, señaló.
Por su lado, el movimiento opositor nicaragüense Unamos extendió sus condolencias al pueblo católico de Nicaragua y del mundo por la partida de Francisco, a quien calificó de “un líder excepcional, dedicado incansablemente a la paz, a los más pobres y marginados y a la construcción de una sociedad más inclusiva y tolerante”.
“Francisco nos acompañó con profundo compromiso y empatía a lo largo de los últimos siete años, alzando su voz frente a las violaciones de nuestros derechos humanos”, resaltó la Unión Democrática Renovadora (Unamos) en un mensaje firmado por su presidente y exiliado, Luis Blandón.
Blandón dijo que Francisco denunció “con firmeza la existencia de presos políticos, la persecución a la Iglesia y el asedio, encarcelamiento y destierro de obispos, sacerdotes, religiosas y laicos”.
“Su apoyo nunca fue silencioso: oró por nosotros y condenó, sin titubeos, la dictadura que oprime a nuestra nación. Hoy agradecemos su solidaridad y su legado, marcados por una humanidad entrañable y una sencillez que trascendió fronteras”, señaló Unamos.
Mientras que la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN-Monteverde) lamentó el fallecimiento del Papa Francisco y lo calificó como “un pastor que caminó al lado de los que sufren y no dudó en alzar su voz para defender la libertad de los oprimidos”.
“Su legado de compasión, humildad y esperanza inquebrantable seguirá inspirando nuestra lucha y deseo por alcanzar la libertad y justicia en Nicaragua”, escribió CDN-Monteverde.
Juan Sebastián Chamorro, miembro de la CDN recordó el legado de esperanza del Papa Francisco, quien condenó los abusos de la dictadura Ortega Murillo contra el pueblo nicaragüense y su Iglesia.
Papa calificó de “dictadura grosera” al régimen de Ortega
En marzo de 2023, el papa Francisco calificó como una “dictadura grosera” el régimen de Ortega en Nicaragua, un mes después de la condena a 26 años y 4 meses de prisión dictada contra el obispo nicaragüense Rolando Álvarez, ahora exiliado.
“Con mucho respeto, no me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que dirige (Ortega). Ahí tenemos un obispo preso, un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio”, aseveró Francisco al portal argentino Infobae desde su residencia de Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, con motivo del décimo aniversario de su papado.
“Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera a traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras. O, para usar una distinción linda de Argentina, guarangas”, afirmó la máxima autoridad de la Iglesia católica.
Las relaciones entre el Vaticano y la dictadura nicaragüense están suspendidas oficialmente y atraviesan momentos de animadversión.
Ortega, por su lado, acusó al Vaticano de formar parte del “conglomerado del fascismo” y disolvió y expropió a la Compañía de Jesús – conocidos como los jesuitas-, orden a la que pertenecía el sumo pontífice, al tiempo que ha expulsado de Nicaragua a 46 sacerdotes y obispos desde 2018.
También ha calificado de “mafia” a la Iglesia y la ha acusado de ser antidemocrática por no permitir que los católicos elijan por voto directo al papa, a los cardenales, a los obispos y a los sacerdotes.
