Nicaragüenses exiliados organizan ferias para sobrevivir y “resistir”

La música folclórica y los bailes típicos de Nicaragua revivieron sentimientos arraigados en América Barrios, una nicaragüense radicada en Costa Rica desde hace 20 años que asistió recientemente a una feria gastronómica organizada por exiliados.

La situación económica y otros factores externos, como la guerra en Ucrania, han encarecido aún más la vida en Costa Rica, por lo que los exiliados han optado por montar estas llamadas ferias gastronómicas con varios fines: obtener ingresos económicos, pero también para mantener vivas las tradiciones de los nicaragüenses.

Creo que como nicaragüenses tenemos el deber de colaborar y apoyar a nuestros compatriotas, por eso cuando hay ferias vengo a comprar porque esa es la manera que tengo de ayudarles”, dijo a la Voz de América la joven América Barrios, originaria de Ometepe con dos décadas residiendo en Costa Rica.

Cuando le compramos a alguien estamos ayudando para que pague su alquiler. No es sólo comprar, es que le estamos colaborando, estamos haciendo algo por cambiar la realidad de su vida aquí en este país”, agrega.

En la ferias, los nicaragüenses venden productos que van desde el precio de 1.000 colones (1.50 dólares), como los refrescos como cacao, y chicha, hasta fritangas y vigorón, que rondan los 5.000 colones (7.46 dólares).

Este tipo de eventos tienen lugar al menos dos veces por mes en varios puntos de San José, la capital de Costa Rica. El Centro Comercial El Pueblo fue la sede ayer domingo de la feria “Verbena de los Pueblos”. El sitio está entre los que menos cobra a los nicaragüenses para instalar la feria.

Gema Elizabeth Rayo Jirón es originaria de la ciudad de Masaya, uno de los principales bastiones de las protestas contra el régimen de Daniel Ortega en 2018.

Rayos salió del país ese mismo año y sus amplios conocimientos culturales, entre ellos los bailes tradicionales de su ciudad natal, conocida como la “Ciudad de las Flores”, la motivaron a participar en las ferias.

Con un tradicional traje de colores azul y blanco, que caracterizan a la bandera de Nicaragua, baila danzas tradicionales.

Lo que tratamos de hacer es que este sea un pedacito de Nicaragua, por lo menos una vez al mes. Sé que hay muchas personas que no son ni exiliados, son residentes que tienen años, pero años de no ir a Nicaragua y extrañan tanto el folklore, la música, la comida. Entonces, esto es parte de rescatar un poco nuestra tierra, de tenerla acá, un pedacito de Nicaragua”, comentó Rayo Jirón.

Lamentó que los colores de su traje en Nicaragua han sido criminalizados y “aunque en el país” pudiese danzar “estos colores no se pueden usar”.

Usted puede danzar con los colores y trajes que usted quiera, pero usted se pone un traje azul y blanco y se lo llevan preso. Es como ilógico que nos impidan danzar con los colores de nuestra bandera, que es lo que nos ha representado por siempre. Entonces, por eso resistimos y por eso nuestro traje azul y blanco, de alguna manera, representa el poder ser libres en algún momento y poder hacer esto en nuestra tierra”, agrega.

Integrar a venezolanos, cubanos y salvadoreños a las ferias

César Gutiérrez, coordinador de la feria “Verbena de los pueblos” tiene la idea de que se integren otros grupos de personas refugiadas de otros países, como venezolanos, cubanos y salvadoreños.

Actualmente están participando un salvadoreño y vamos a hacer coordinaciones con emprendedores venezolanos, cubanos y de otras nacionalidades para que el público en general que vive aquí en Costa Rica pueda tener una variedad de culturas, porque no sólo vamos a ofrecer, digamos, gastronomía, sino también arte y artesanías”, explicó Gutiérrez a la VOA.

De igual forma comentó que con este esfuerzo pretenden “mantener viva la cultura y las tradiciones, principalmente del pueblo nicaragüense, pero también le damos cabida a otros pueblos que están exiliados aquí en Costa Rica para que ellos se proyecten con su gastronomías y se proyecten también con su cultura”.

Más 100.000 nicaragüenses salieron del país a partir del 2018 por razones de seguridad y eligieron como destino Costa Rica, según datos oficiales de Migración y Extranjería.

Y la cifra sigue aumentando. Solo entre enero y mayo de 2022, un total de 32.593 nicaragüenses solicitaron refugio en Costa Rica

El número equivale al 91 % del total de solicitudes de este tipo en ese país durante ese período, reveló la encargada de la Unidad de Refugio de la Dirección General de Migración y Extranjería de Costa Rica, Esther Núñez en un evento en ocasión del Día Mundial del Refugiado.

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