Carlos Mejía Godoy | 19 de agosto 2025
Nuestra Nicaragua es un país pródigo en arte, ciencia y humanismo: poetas, narradores, médicos, pintores, científicos, deportistas… Y mientras una humilde chavala deslumbra al mundo por su belleza, carisma y humildad, una joven miskita cosmonauta se prepara para escribir el nombre de Nicaragua en el espacio.
Lo que ignorábamos muchos de nosotros es que un hombre llamado JORGE ESPINOZA, sin aspavientos ni estrategias mediáticas, ha realizado descubrimientos arqueológicos, reconocidos por renombradas universidades y avalados por NATIONAL GEOGRAPHIC.
Ahora que ha fallecido repentinamente, su primo JORGE ESTRADA recuerda al destacado científico que -desde chavalo- soñó recorrer la piel de la patria para desentrañar los más antiguos vestigios de nuestra identidad arqueológica.
Transcribo: Mi primo descubrió, además de la ya célebre pirámide en Garrobo grande, Chontales, el sitio conocido como “El Bosque” en Estelí.
Jorge dice a su primo: “Me acuerdo siempre de tu contagioso e inigualable optimismo; de tu fulgurante amor por tu trabajo; por tu energía incombustible; de la bondad y dulzura en tu mirada de hombre noble”.
Cierro mis palabras con la anécdota picaresca:
Cuando Jorge cumplió 60 años fui a celebrarlo con Los de PALACAGÜINA. Silvio me comentó: Este hombre me tiene sorprendido. Me dijo que guardemos los instrumentos, que no nos invitó como músicos, sino como amigos. Ahí viene, con más guaro y más comida. Además, él no quiere que nos vayamos.
Yo, a tono con la “jodarria” nicaragüense, le respondo: -¿Sabes por qué no quiere que nos vayamos? Porque él es científico y nosotros somos cuatro viejos cacrecos. O sea cuatro piezas arqueológicas-.

*Carlos Mejía Godoy | Músico y compositor nicaragüense
