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Dos notas sobre las luchas por la democracia

Pedro González*

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La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos presentó a finales de octubre los resultados de la investigación sobre las prácticas comerciales de Nicaragua.  Esta oficina concluyó que el gobierno de Nicaragua afecta negativamente los intereses comerciales de estadounidenses y nicaragüenses, y no respeta el estado derecho ni la propiedad privada.  Además, el gobierno de Nicaragua viola los derechos humanos, la libertad religiosa y los tratados internacionales de comercio.  La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos propone un menú de medidas para que el presidente Trump escoja cuál va a imponer. Entre ellas se incluyen la expulsión de Nicaragua del CAFTA (Central American Free Trade Agreement) y la imposición aranceles de hasta 100%.  Como Estados Unidos es una democracia, la Oficina del Representante Comercial ha abierto un periodo para que los intereses afectados puedan expresar su opinión que, en general, los servidores públicos toman en cuenta, aunque la decisión la tomará el presidente, que se ha sido elegido por el pueblo.

La pregunta de los nicaragüenses ahora es qué hará el régimen.  Es difícil saber lo que va a hacer, lo más seguro es que se atrinchere hasta donde pueda, y cuánto va a poder o aguantar no se sabe. Buscará apoyo de China, Cuba, Rusia y Venezuela para sobrevivir.  No logrará sustituir al mercado estadounidense pero intentará resistir.

Como no es un régimen democrático, no se va a preocupar por el sufrimiento del pueblo.  El régimen Ortega-Murillo no existe para mejorar el nivel de vida de los nicaragüenses, sino que para mantenerse en el poder.  El régimen ya tiene una solución para el desempleo: la emigración.  La emigración es la válvula de escape para sus problemas económicos y políticos.  Los migrantes después enviarán remesas para mantener a los que se quedan en el país. 

2

El presidente de la Casa de los Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, dijo en una conferencia de prensa que ya le ha explicado al presidente Trump por qué no puede ser elegido para un tercer periodo.  Eso quiere decir que Trump le ha preguntado a Johnson si podría lanzar su candidatura una vez más.  Steve Bannon, el líder de los MAGA (Make America Great Again), dijo que están trabajando para que Trump tenga un tercer periodo.  El movimiento social de los MAGA es la base social de Trump. 

Hay varias formas de intentar que Trump sea presidente otra vez.  Una es que Trump sea el candidato a vicepresidente de alguien como J.D. Vance o Marco Rubio, y que si este candidato sale elegido renunciaría para que Trump se convirtiera en presidente.  Otra forma es que le pida a la Corte Suprema que falle a su favor para postularse otra vez como candidato.

El problema con estas dos propuestas es que la vigésimo segunda enmienda a la Constitución las prohibiría.  La enmienda dice textualmente:

“Sección 1. Ninguna persona podrá ser elegida para el cargo de Presidente más de dos veces, y ninguna persona que haya ocupado el cargo de Presidente, o ejercido como Presidente, durante más de dos años de un mandato para el que otra persona hubiera sido elegida como Presidente, será elegida para el cargo de Presidente más de una vez.”

La Corte Suprema con toda seguridad se va a apegar a la letra de la ley y va a fallar en contra de la tercera candidatura de Trump que no podría postularse ni como candidato a vicepresidente.  Es posible que la decisión sea por mayoría porque uno o dos se pueden poner a favor de Trump. 

Aunque Trump decidiera lanzarse argumentando que Estados Unidos es una democracia y que una corte no puede anular la voluntad popular, la verdad es que es una democracia liberal con derechos inalienables que la voluntad popular no puede anular como la libertad de expresión o el respeto a la propiedad privada, y con instituciones como el Estado de derecho (hay formas democráticas e institucionales para cambiar la ley).  Dura lex sed lex.  Una vez que la Corte ha tomado esta decisión, algunos estados claves con los que tiene que contar para ganar la presidencia no lo pondrían en la boleta. 

Otra forma para que se postule otra vez es derogando la vigésimo segunda enmienda, pero derogarla es imposible.  Hay dos maneras de hacerlo: 1) Con una convención constitucional convocada por dos tercios de las legislaturas estatales; o 2) que dos tercios de los senadores, dos tercios de los congresistas y tres cuartos de las legislaturas de los estados votaran a favor de derogarla.  Eso quiere decir que:

– Los estados (50 estados): Esto es complicado porque cada estado es como un país con su gobernador, su senado y su casa de los representantes, y en algunos casos estas instituciones no están todas controladas por un solo partido (o sea que el gobernador puede ser republicano pero las dos cámaras legislativas pueden estar en manos de los demócratas o viceversa; a veces una cámara está en manos de los demócratas y la otra en las de los republicanos).  Los republicanos necesitarían 33 estados para llamar a una convención constitucional o 38 legislaturas que voten a favor de derogar la vigésimo segunda enmienda.  Ahorita andan por 27, no llegan ni a 33.  La matemática no les da para derogar esa enmienda.

– En el senado (hay 100 senadores): 66 tendrían que votar a favor de derogarla y los republicanos sólo tienen 53 senadores y algunos de estos no votarían a favor de derogarla.  El senado no votaría a favor de derogar la enmienda.

-En la Casa de los representantes (hay 435 diputados): 290 tendrían que votar a favor de derogarla y los republicanos sólo tienen 219.  No hay votos en la Casa de los Representantes para derogarla.

Y estas son las dos notas sobre los últimos acontecimientos en las luchas por la democracia.

*El autor es nicaragüense.