Henry Briceño |01 diciembre 2025
Nicaragua vive días que jamás, ni en pesadillas, pensó vivir. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de su ejército, policía, paramilitares, soplones, inteligencia y contrainteligencia violentan toda norma en materia de derechos humanos.
Secuestran al peso de la media noche a los que suponen son opositores al régimen. Destruyen puertas y en traje de dormir se llevan detenidos a honrados ciudadanos. La cárcel conocida como “El Chipote” y “la Modelo” son las más visibles cámaras de torturas. Todo secuestrado es encerrado, aislado, torturado y hasta asesinado en esas infrahumanas cárceles.
Los presos políticos asesinados en las cárceles y entregados a sus familiares en la morgue, son sepultados en forma inmediata bajo custodia policial. No permiten hacer autopsia. toda esta atrocidad queda en la impunidad. ¿A quién quejarse? Los asesinados en la cárcel, son ente otros, Eddy Montes Praslin16 mayo 2019, el general retirado Hugo Torres Jiménez 12 febrero 2022, General en retiro Humberto Ortega Saavedra 30 septiembre 2024, Mauricio Alonso Petri 18 de julio 2025 y Doctor Carlos Cárdenas Zepeda 30 agosto 2025.
Si denuncias estos crímenes el o los denunciantes en forma inmediata son capturados, desaparecidos y probablemente tengan el fin de sus deudos. En Nicaragua no existe un poder judicial imparcial, la policía al servicio de la dictadura siempre niega los secuestros menos que indique en que sitio y condiciones físicas tienen a los desaparecidos.
Los familiares de las víctimas, permanentemente, son amenazadas de cárcel, tortura, destierro y confiscación si se atreven a hablar en público de tantos atropellos a la dignidad de los nicaragüenses por parte de la narcodictadura.
Los secuestros no tienen horario. Estos pueden ser de día, de noche, al peso de la madrugada o al amanecer. El procedimiento es el mismo: violencia policial armada al ingresar a las viviendas. No respetan niños, ancianos, mujeres…nada. Cualquier persona por expresar una pequeña crítica política a la dictadura es suficiente motivo para el secuestro, desaparición forzada, destierro y confiscación. Procedimientos de ley no existen en Nicaragua.
Las redes sociales son observadas por centenares de paramilitares los cuales al detectar un simple “me gusta” u opinión alguna sobre cualquier tema político inherente al estado de brutalidad de Ortega y Murillo es inmediatamente secuestrado con las consecuencias referidas.
En Nicaragua más de 5 mil ciudadanos han sido detenidas entre abril del 2019 y agosto 2025 reporta el informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de la Organización de las Naciones Unidas. Muchos de estos ciudadanos han sido desterrados, confiscados, y desnacionalizados.
“Casa por cárcel” es otro método de tortura, abuso y humillación que la dictadura practica contra la población nicaragüense que no coincide con la barbarie de Rosario Murillo y Daniel Ortega. En este estado de represión funciona la firma diaria de ciudadanos en las delegaciones policiales municipales y despartamentales por razones políticas subjetivas.
“La desaparición forzada se ha consolidado como una práctica sistemática del régimen, como una estrategia de control social y de represión política”, indica el Mecanismo para el reconocimiento de personas presas políticas en Nicaragua.
Alrededor de 300 periodistas han huido de Nicaragua ante la embestida brutal del régimen en los últimos seis años afirma la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED). La brutalidad contra la población civil desarmada continua en Nicaragua.
