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¿Nuevamente se destruirá Managua?

Henry Briceño | 15 diciembre 2025

Hemos venido hablando, discutiendo, señalando que lamentablemente nuestra querida capital, Managua, podría ser sacudida por un fuerte terremoto.

1931, martes Santo, Managua destruida por un sismo, luego vendría aquel viernes al amanecer sábado 23 de diciembre de 1972, lo vivimos de forma macabra, nos sorprendió y nos enseñó que era hora de reflexión, de respeto hacia el medio ambiente, además, de prepararnos para un futuro inmediato.

A mediados del año 1972, el Ingeniero Carlos Santos Berroterán apareció anunciando sus “premoniciones científicas” de que iba a ocurrir un Terremoto de grandes magnitudes, debido, a que ya se había cumplido la supuesta “vuelta cíclica” de 30-40 años desde la ocurrencia del terremoto del 31 de marzo de 1931 y porque, presuntamente, habían “movimientos raros” en el subsuelo de Managua. Nadie quiso ponerle atención a Santos Berroteran.

Los pírricos simulacros que se realizan en estos momentos en nuestra capital ante un eventual sismo no son suficientes, pues, al momento del sismo que sin duda nos llegara, basado en el tiempo entre uno y otro, que han asolado Managua, no debiese encontrarnos desprevenidos y sin conocimientos de cómo enfrentar una catástrofe como las vividas en época pasada con resultados dolorosos, también, conocidos.

El terremoto de 1972 encontró a Managua con 300 mil habitantes, 20 mil muertos, 200 mil damnificados y destruida totalmente la capital, que pasaría ahora con una Managua con un millón 300 mil personas y donde nadie sabe dónde comienza y termina nuestra capital. El desorden mejor organizado en planificación urbana.

El daño colateral sería desastroso comenzando por el éxodo de la población capitalina, indistintamente de la hora en que pudiese darse el siniestro. Luego ¿dónde ubicar a tantas personas que resultarían damnificadas por el sismo? ¿capacidad de albergue? ¿medicinas?, ¿hospitales?, ¿camas?, ¿doctores?, ¿enfermeras?, ¿especialistas?, ¿ambulancias?, ¿sangre?, ¿agua?, ¿alimentos?

Sin dejar de mencionar el saqueo que sin duda del área oficial y de los carentes de moral de los municipios estarán presentes ante el dolor ajeno, en fin, el panorama es sombrío ante un posible terremoto que sacuda a la capital con consecuencias impensables para toda la nación.

Lo anterior sin tomar en cuenta el grave problema socio político que, gracias a la dictadura crim7nal Ortega-Murillo, tiene dividida a la familia nicaragüense. Ningún gobierno, ante sí y por si, está en capacidad de enfrentar y mitigar un desastre natural provocado por un sismo en una capital vulnerable como Managua. ¿Entenderán los dictadores que ante el desastre que provoca la naturaleza se requiere el concurso de todos y no de una nomenclatura indiferente al dolor del prójimo y, además, inútil ante los graves problemas con incidencia nacional?

El caso del incendio de la Reserva Indio Maíz -abril 2018-ante el cual la dictadura bicéfala desprecio ayuda de especialistas nicaragüenses y de los técnicos del cuerpo de bomberos costarricenses. El resultado: La quema de miles de hectáreas de ese importante pulmón centroamericano. Al final fue la lluvia oportuna la que sofocó el siniestro. No tienen perdón de Dios.

La historia se repite, pero esta vez que no nos sorprenda un sismo de la estatura de 1931 y 1972 del que éste último hemos hablado, grabado dramatizaciones, brindado tantas entrevistas de prensa y charlas durante muchos años a diversos públicos. Dios proteja a Nicaragua y a los nicaragüenses de buena voluntad.