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El terremoto de 1972, pronosticado con antelación por el ingeniero Carlos Santos Berroterán

PARA EL DÍA TRÁGICO DEL 23 DE DICIEMBRE, SANTOS BERROTERÁN YA SE ENCONTRABA EN ESTADOS UNIDOS JUNTO CON SU FAMILIA.

SU PREMONICIÓN QUE NO FUE MUY TOMADA EN CUENTA POR LAS AUTORIDADES DE GOBIERNO, LO OBLIGÓ A SALIR DEL PAÍS.

El Ingeniero civil Carlos Santos Berroterán fue quien pronosticó la posibilidad de un terremoto en Managua antes de 1972, observando fenómenos como una posible «aurora sísmica» (cambios en el campo magnético) y abogando por la actualización del Código de Construcción para prevenir desastres, destacando la necesidad de construir mejor ante la activas fallas geológicas en la capital, aunque no pudo predecir el día exacto del sismo del 23 de diciembre de 1972, que devastó la ciudad. 

Contribuciones y Observaciones de Santos Berroterán previas al sismo destructor de 1972:

            •          Conciencia de Riesgo: Basado en su experiencia y estudios, Santos Berroterán entendió la sismicidad de Managua y la presencia de fallas activas, como la de Tiscapa, que eventualmente se activó en 1972.

            •          Fenómenos Precursores: Reportó haber observado una «aurora sísmica», un fenómeno lumínico en el cielo que, según él, se generaba por alteraciones en el campo magnético antes de sismos profundos, algo que ocurrió antes del terremoto del 72.

            •          Llamado a la Acción: Insistió en la necesidad de modernizar el Código de la Construcción para Nicaragua, buscando mitigar el impacto de futuros sismos en una ciudad construida sobre fallas geológicas.

El Terremoto de 1972:

            •          Magnitud y Hora: Un sismo de magnitud 6.2 (o 6.3) Richter, ocurrido a las 00:35 a.m. del 23 de diciembre, con epicentro cerca del Lago Xolotlán, activando fallas como Tiscapa y Las Escuelas.

            •          Destrucción: El centro de Managua fue severamente dañado, con más del 60% de edificios destruidos y pérdidas humanas y materiales masivas, dejando a la ciudad en ruinas. 

En resumen, el trabajo de Santos Berroterán fue una voz de alerta temprana sobre los peligros sísmicos de Managua, destacando la vulnerabilidad de la ciudad y la importancia de la ingeniería sismorresistente, mucho antes de la tragedia de 1972. 

Para el día fatídico del 23 de Diciembre de 1972, el Ingeniero Santos Berroterán ya había viajado a Estados Unidos junto a su familia.

UNA NOTA PERIODÍSTICA DESPUÉS DEL SISMO DESTRUCTOR                                                

Santos Berroterán, quien advirtió sobre el Richter de 6.2 grados que acabó con la vida de 11 mil capitalinos y con el 75 por ciento de las construcciones de la ciudad, recibió el doctorado Honoris Causa, por parte de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), como reconocimiento por sus aportes al estudio de los fenómenos geológicos, entre otros.

Las respuestas a “una inquietud” que Santos Berroterán dice que se viene preguntando poco después del sismo del 72, estarán contempladas en un trabajo que publicará en mayo próximo y que recientemente terminó. “Desde 1973 he hecho varias observaciones sobre Managua, he estudiado varios aspectos y he llegado a varias conclusiones”, indicó en declaraciones a La Noticia.

“En febrero terminé una inquietud que tenía con respecto a la relación entre magnetismo y sismos, que me han hecho dudar bastante de la configuración actual de la geofísica, sobre todo del centro de la Tierra”, reveló Santos Berroterán, quien tiene un postgrado de la Universidad de Minnesota y un master en ciencias.

“Me ha hecho que pensar cómo era posible que las réplicas del sismo (del 72) modificaran el rumbo de la brújula, ya que cuando se aproximaba una réplica se modificaba la dirección de la brújula y cuando el sismo pasaba volvía a su normalidad”, contó.

La cuestión es que dicho cambios podrían alertar sobre la posible ocurrencia de un terremoto en Managua, y que según Berroterán podría ocurrir dentro de unos diez años debido a que los períodos de retorno para este tipo de desastres en la capital están entre los 40 y 42 años como máximo.

Dijo que “ahora es muy prematuro hablar de un fuerte sismo en Managua, pero es posible”, al indicar que “puede llegar dentro de unos diez años, o un poco más”.

Mostró su preocupación por que la población ni las instituciones están preparadas para una eventualidad en la capital, sobre todo tras confirmar el silencio sísmico que vive la ciudad, es decir a los pocos sismos que en los últimos años se han registrado directamente en el área metropolitana, pese a la serie de fallas que cruzan la zona.

“No me gusta competir con las autoridades del INETER porque ellos son muy celosos, pero según mis observaciones hay cierto períodos para la ocurrencia de los terremotos que se han registrado en Managua”, aclaró.

Recuerda que en 1972 dijo que había una probabilidad que ocurriese un sismo fuerte, basado entre las condiciones de sequía de la temporada y lo que él llamó “aurora sísmica”, que según explicó, consiste es un resplandor de color rojizo-naranja que se puede observar justo encima de alguna falla, pero a cierta distancia de la ciudad cuando se tiene una vista panorámica.

Según sus palabras, para el terremoto de marzo de 1931, que tuvo una magnitud de 5.6 grados Richter y que causó la muerte de 1.100 capitalinos, el invierno anterior había sido poco copioso ya que habían caído sólo 480 milímetros de lluvia cuando lo normal para Managua es de entre 1.200 y 1.500.

Igual sucedió en diciembre de 1972, cuando el invierno que recién había pasado refrescó a la región con sólo 420 milímetros.

“Además yo sentía muchos temblores premonitores, es decir microsismos, ya que mi casa está ubicada muy cerca del Colegio Teresiano, por donde pasa una de las fallas de la Centroamérica”. aseguró.

Sin embargo, admite que hasta la fecha no existe un sistema que diga con exactitud que un terremoto ocurrirá en un determinado día y a una hora exacta.

Sobre lo que llamó “aurora sísmica”, dijo que una de esas se presentó poco antes del sismo de 1972, y que se genera debido a los cambios del campo magnéticos que están ocurriendo en las profundidades de la falla geológica.

“Yo tengo dos pinturas del arquitecto Julio Díaz, donde él plasmó lo que vio en la noche del sismo de 1972 cuando venía sobre la Carretera a Masaya, a la altura de Las Colinas”.

Según Santos Berroterán, desde ese punto se vio sobre Managua una especie de arcoiris. “La gente que está sobre la falla no ve nada, hay que alejarse para poder ver eso”, indicó, lo que hace suponer el cielo color rojizo que muchos sobrevivientes del terremoto dicen que miraron esa terrible noche.

Con experiencia laboral en Guatemala, Argentina, Costa Rica, Honduras y Nicaragua, Santos Berroterán abogó por actualizar el Código de la Construcción para mitigar los daños y las víctimas que ocasionaría el próximo terremoto, que según un estudio presentado el viernes por la Asociación de Ingenieros y Arquitectos (ANIA), ascenderán a no menos de 20 mil, finaliza la nota periodística de esa época.

Habrá otro sismo de gran magnitud en Managua?

Una pregunta que nadie puede contestar con certeza, pero que las estadísticas señalan que sí.

Cuándo?

Solo Dios lo sabe.