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No hay concesiones cosméticas que satisfagan al pueblo de Nicaragua

El grito de Abril es: Libertad Total

Dr. Danilo Martínez | Miércoles 14 de Enero 2026

La Administración Trump a diferencia de la anterior administración, y el  resto de la comunidad internacional, ha implementado una ofensiva en favor de la restitución de la democracia en nuestro continente. Ha diseñado no solo  una arquitectura de presión económica y diplomática, fría y efectiva, sino también ha concentrado en el Caribe la mayor flota militar que en la historia haya existido,   diseñada para constreñir y, en última instancia, quebrar la base material del poder autoritario de las dictaduras de América. La captura de Maduro sirva de ejemplo.  Esta presión ya no es una amenaza, sino una realidad con efectos medibles en la vida cotidiana de Nicaragua.

Las sanciones económicas de Estados Unidos, con la Ley Nica Act, Magnitky, y los últimos aranceles ya impuestos  a Nicaragua del 18% ahora amenazando a subir al 43 % sino rompe relaciones con Irán, funcionan como una tenaza. Por un lado, bloquean el acceso a financiamiento multilateral (FMI, Banco Mundial, BID), privando al gobierno de oxígeno fiscal para sus megaproyectos de propaganda y su maquinaria clientelar. Por otro, las sanciones selectivas contra individuos, instituciones y empresas del círculo íntimo congelan activos, prohíben transacciones y los aíslan del sistema financiero global. El mensaje es claro: el enriquecimiento ilícito y la represión tienen un costo personal y familiar tangible. El impacto es macroeconómico y microeconómico. A nivel país, se ahuyenta la inversión extranjera directa, se encarecen las importaciones y se limitan las exportaciones, generando escasez de divisas. A nivel de la calle, esto se traduce en menos empleos, negocios cerrados y un aumento del costo de la vida que golpea a todos, pero especialmente a los más pobres, erosionando aún más la ya débil base social del régimen. La narrativa oficial culpa al “imperio”, pero dentro de los círculos de poder saben que es un costo directo de sus acciones. Críticamente, esta dinámica es de una sola vía: de profundización.

El problema para los objetivos del pueblo de Nicaragua, es que la presión internacional busque solo reformas y no la libertad plena del pueblo nicaragüense. Y este problema se vuelve de más riesgo cuando hay sectores de seudolíderes de abril que apoyan esta iniciativa, incluyendo viejos lideres del sandinismo.  Nuestro desafío entonces es entre quienes luchamos por la completa libertad del pueblo y  quienes quieren tomar un atajo rápido y fácil que los lleva al poder aunque eso signifique seguir cohabitando con la infraestructura de muerte de la Dictadura con la promesa que más adelante vendrán los cambios.

El régimen se encuentra en un momento decisivo para su futuro: realizar reformas podría iniciar un proceso que desmantelaría su control absoluto, su única razón de ser. Pero no realizarlas garantiza que la tenaza se apretará más.

Pero debemos decirlo en alta voz, NO HAY CONCESIONES COSMÉTICAS QUE SATISFAGAN AL PUEBLO DE NICARAGUA; la demanda es estructural y general, y al ser el  régimen, por su naturaleza, incapaz de cumplirla, debemos prepararnos para la batalla final contra la Tiranía, preparándonos todos para el Estallido Social.

Este escenario convierte la presión externa en un cronómetro implacable. No es que la presión externa vaya a provocar un colapso por sí sola de la noche a la mañana, sino que erosiona constantemente los recursos, mina la paciencia de los aliados empresariales pragmáticos y crea las condiciones de malestar social donde una chispa puede generar un incendio. La presión internacional no es la salida por si sola, pero es el contexto indispensable que hace posible la salida de la dictadura. En todo caso, el pueblo es la fuerza determinante que cambiará su historia.  y el pueblo sabe que no es con elecciones y diálogos que se logrará, porque no se trata de cambiar a dos figuras y dejar intacto el aparato de muerte del régimen, no se trata solo de que salga Ortega y Murillo, sino que se desarmen los paramilitares, que se restablezcan las libertades públicas, que el pueblo recupere su libertad a reunión, organización, movilización y libertad de expresión y religiosa, justicia para las víctimas, y elecciones completamente libres, y nada de eso se logrará con los paramilitares camuflados como policías voluntarios listos para desaparecer  poco a poco a los opositores que osen morder el anzuelo. 

Nicaragua no se levantó para reformas cosméticas, sino para ponerle fin a una era de terror y conquistar la libertad total. No olvidemos  que en materia política un régimen puede estarse cayendo pero si no le damos el empujón final , jamás caerá. Solo buscarán como eludir el peligro de Trump a quien le quedan tres años, burlar una vez más al pueblo nicaragüense  y reinventarse, y en eso los sandinistas tienen notas sobresalientes.

Para entender cómo combinar esta presión externa con la acción interna, es vital aprender de procesos recientes. Los invitamos a analizar este mecanismo en el Foro Político de este sábado sobre la Caída de Maduro y la Preparación del Estallido Social en Nicaragua.

Y ustedes qué opinan?

LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGÁMOSLA!!!

Dr. Danilo Martínez

Coordinador General del MUD

Miembro del Liderazgo Conjunto.