Vlada Krasova Torres | 24 de julio 2025
Los autoritarismos contemporáneos y las élites que los sostienen han comprendido que el ejercicio del poder no se limita a la coerción o al control jurídico, sino que se manifiesta poderosamente en el campo simbólico. Este campo, como señala el sociólogo mexicano Néstor García Canclini, es el espacio donde se negocian y disputan sentidos, símbolos e imaginarios que configuran la realidad social. En su obra Culturas híbridas (1990), García Canclini explica que el poder simbólico actúa construyendo consensos a través de la cultura, moldeando la percepción colectiva sin necesidad de violencia directa.
La campaña de Daniel Ortega en 2007, dirigida simbólicamente por Rosario Murillo, es un claro ejemplo de esta dinámica. El cambio de los colores tradicionales sandinistas por una paleta rosada, celeste y amarilla, la incorporación de imágenes religiosas y mensajes de reconciliación no fueron meros detalles estéticos, sino una estrategia para apelar a las emociones y espiritualidad de la población, desplazando el conflicto político real. La politóloga argentina Maristella Svampa ha analizado en varios artículos cómo los regímenes autoritarios en América Latina utilizan símbolos religiosos y discursos de paz para consolidar el poder y neutralizar la disidencia (Poder y religión en América Latina, 2016). Esta operación simbólica funciona como un mecanismo de «inmunización» frente al pensamiento crítico.
En Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves ha retomado esta lógica usando al jaguar como tótem de poder y protección nacional. El sociólogo peruano Óscar Oszlak ha estudiado la importancia del simbolismo en la construcción de liderazgos políticos en la región, destacando en su ensayo Política y simbolismo en América Latina (2019) que los símbolos animales, como el jaguar, son utilizados para evocar fuerza, valentía y arraigo cultural, funcionando como instrumentos de legitimación política. La constante apelación al jaguar en discursos, leyes y actos oficiales crea un vínculo emocional que excede el debate racional, alineándose con las ideas de la politóloga mexicana Patricia Galeana quien señala en Emociones y poder (2018) que la política contemporánea desplaza el conflicto hacia el terreno afectivo y simbólico para construir hegemonía.
La filósofa argentina Silvia Federici, aunque desde una perspectiva más amplia sobre el poder y la subjetividad, advierte que el control simbólico es una forma de dominación sutil que penetra en la vida cotidiana y moldea deseos y emociones, haciendo del poder algo “invisible pero omnipresente” (El patriarcado del salario, 2012).
Por eso, tanto el rosado en Nicaragua como el jaguar en Costa Rica son más que colores o animales: son estrategias simbólicas que buscan invadir la mente colectiva para moldear afectos y percepciones. Ortega usó la paz como máscara para consolidar el autoritarismo; Chaves usa el jaguar como promesa de protección y fuerza. Ambos representan el tránsito del control político desde la violencia física hacia la violencia simbólica.
Esta modalidad de dominación no es menos grave; al contrario, es más difícil de detectar y resistir porque apela a lo emocional antes que a la razón. Como bien señala la escritora y activista feminista mexicana Marcela Lagarde, “el poder que controla los símbolos controla la imaginación y los afectos, creando consenso sin debate” (El poder simbólico, 2017).
Por eso, se debe cuestionar y desobedecer las narrativas simbólicas que ocultan y naturalizan el autoritarismo.
Referencias
García Canclini, N. (1990). Culturas híbridas: estrategias para entrar y salir de la modernidad. México: Grijalbo.
Svampa, M. (2016). Poder y religión en América Latina. Buenos Aires: CLACSO.
Oszlak, Ó. (2019). Política y simbolismo en América Latina. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 17(2), 123–138. https://doi.org/10.11600/1692715X.17.2.07
Galeana, P. (2018). Emociones y poder: la política en tiempos de posverdad. Ciudad de México: UNAM.
Federici, S. (2012). El patriarcado del salario. Buenos Aires: Traficantes de Sueños.
Lagarde, M. (2017). El poder simbólico. México: Siglo XXI.

*MSc. Vlada Krasova Torres | Profesional en Relaciones Internacionales, con estudios superiores en gestión del conocimiento, políticas públicas, gobernabilidad democrática y derechos humanos.
