Ortega niega a presos políticos concesiones que él recibió en cárceles de Somoza 

*Por Voces en Libertad

Memorias del fallecido compañero de celda Jacinto Suárez, revela que hasta hacían círculos de lectura, les permitieron hasta un tocadiscos y ver una pelea de Alexis Arguello. En cambio, el dictador sandinista les niega hasta una biblia.

El dirigente histórico del frente sandinista, el fallecido exdiputado Jacinto Suárez Espinoza, escribió en sus memorias de la revolución que el dictador Somoza les hizo concesiones a los presos políticos de la época, él entre ellos. Concesiones que el actual dictador Daniel Ortega no da en sus cárceles. 

En su libro titulado “En el Mes más Crudo de la Siembra, publicado en el año 2015, dejó en evidencia que la dictadura de los Somoza permitió a los presos políticos el acceso a la lectura y brindó amplios detalles de ese beneficio en el capítulo denominado “La cárcel, escuela de formación”, donde en 35 páginas narra como en las celdas de la  cárcel Modelo de Tipitapa, los privados de libertad, entre ellos  Daniel Ortega, Lenin Cerna y Carlos José Guadamuz realizaban círculos de lectura.  

Suárez, en sus memorias detalla que las autoridades del Sistema Penitenciario de la época les permitieron el acceso de libros que provocó muchas anécdotas. Una de ellas por ejemplo, la de un guardia que realizaba el papel de censor, pero que les permitió la lectura del libro “La Sagrada Familia” de Friedrich Engels, pensando que se trataba de una lectura religiosa. 

Teníamos derecho a un libro a la semana cada uno, pero no todos teníamos posibilidad de recibirlos. Yo sí podía y era el mayor abastecedor, pues mi padre los llevaba de la biblioteca que él tenía, entonces lo que hacía era depositar el libro a nombre de otro, una vez terminaba el libro el censor me entregaba otro, así no acumulaba libros”, narra Suárez, quien falleció en abril del 2020 y fue parte de los presos políticos liberados a raíz de la toma del Palacio Nacional el 22 de agosto de 1978. 

Ortega no los deja leer 

En la actualidad, los 235 presos políticos que mantiene el régimen de Ortega Murillo en las celdas de Auxilio Judicial conocidas como El Chipote y en los demás centros penitenciarios, no les permiten el derecho a la lectura. Ello a pesar que el aspirante a la presidencia, Félix Maradiaga, lo que ha pedido es una biblia. La petición no ha sido escuchada a pesar de haberse iniciado una campaña en redes sociales encabezada por los familiares de los presos políticos. 

Suárez, quien ocupó por muchos años la presidencia de la Comisión de Asuntos Internacionales del Frente Sandinista y el cargo de embajador en Moscú en los años 80, resalta que los libros de interés político los estudiaban y discutían en grupo.

“Primero los leíamos cada uno. Leíamos libros como ´La patria del criollo´ de Severo Martínez Peláez, una obra sobre la realidad indígena de Guatemala. También uno escrito por Carlos Guzmán Bockler. A los censores les llamaba mucho la atención cuando eran libros de Marx, Lenin, Fidel Castro”, detalla el político en el párrafo segundo de la página 77 de su obra biográfica que contó con el patrocinio de la Asamblea Nacional. 

Otros beneficios que esta dictadura no da 

El economista y analista político Enrique Sáenz señala que la estrategia de Ortega de no permitir que los carceleros entreguen libros o permitan la lectura de la Biblia a los presos políticos obedece a la aplicación de la denominada “tortura blanca”, porque la lectura permite enfocar la mente en distintos temas. 

No disponer de lectura obliga a los presos políticos a estar una y otra vez, dando vuelta su condición de encarcelamiento y su futuro incierto en las condiciones infrahumanas”, explicó Sáenz. 

Además de la lectura, los presos políticos de la dictadura somocista que buscaban echarlo del poder, hasta llegaron a tener un tocadiscos con música, relató Suárez quien pasó junto a Ortega y otros dirigentes históricos más de siete años detrás de los barrotes. 

Algo muy especial que permitió el alcaide de entonces, fue ver la pelea de Alexis Argüello con Rubén Olivares, claro que en esto está en juego las características del alcaide. En este caso Sebastián López. Había alcaides que no querían estar saliendo en los periódicos por lo que le sucedió al alcaide Manuel Saavedra con el que tuvimos muchos problemas. Llegó a la universidad a la graduación de su hija y los estudiantes lo expulsaron”, recordó Suarez en sus memorias. 

Hasta libre defensa 

El político fallecido relató en su libro que pasó siete años, cinco meses y 21 días en la cárcel por lo cual se proclamaba el vicedecano de los presos políticos superado por Leopoldo Rivas Alfaro y seguido por Daniel Ortega Saavedra, quien ahora mantiene a más de 200 almas recluidos en cárceles porque no piensan como él.  

El dictador Ortega les niega el derecho a la defensa a los que secuestró y después enjuició, pero Suarez, compartió alegremente que el régimen de Somoza le permitió derecho a la defensa en su juicio por el asalto a la empresa “La Perfecta”.  “A mí me defendieron mi papá, Jacinto Suárez Cruz y de nuevo mi primo hermano doctor Joaquín Morales Suárez”, remarca Suárez. Su juicio, contó él mismo, fue realizado el 24 de abril de 1969. 

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