Destacados / Nacionales · 01/12/2023

Ortega no ha podido colocar en el SICA a Valdrack Jaentschke, ni a ningún otro de sus candidatos

El dictador Daniel Ortega no ha podido colocar en la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) a Valdrack Jaentschke, ni a sus otras dos candidatas propuestas a los cancilleres miembros de ese organismo regional.

Según reporta el portal Confidencial, esto se debe a que los cancilleres del SICA todavía reconocen a Werner Vargas como Secretario General, pues este presentó su renuncia ante el dictador Daniel Ortega, el pasado 16 de noviembre y no ante los presidentes de Centroamérica que lo eligieron.

Fue una reunión muy difícil. No hubo ningún acuerdo. La renuncia del exsecretario general no siguió los cánones establecidos”, dijo una fuente vinculada al SICA a Confidencial.

Algunos cancilleres consideran que Vargas sigue siendo secretario general, porque su renuncia no es efectiva hasta que la presente a todos los presidentes y sea aceptada. El Salvador, por ejemplo, considera que Vargas debería hablar en una reunión ante todos los presidentes, pero Nicaragua se opone”, precisó la fuente a ese medio.

Tras la renuncia de Vargas, el régimen presentó una nueva terna de candidatos encabezada por Valdrack Jaentschke, operador político del régimen y encargado de negocios en Costa Rica; Violeta Irías, de la Procuraduría de Derechos Humanos; y la diputada sandinista Iris Montenegro.

Los cancilleres no deliberaron formalmente sobre la terna de Ortega hasta que se haga efectiva la renuncia de Werner Vargas, a través de los procedimientos institucionales del SICA.

Confidencial apunta que desde su “renuncia forzosa” ocurrida hace dos semanas, Vargas se encuentra en un estado de “retención” en su domicilio y no puede viajar fuera del país.

Según el medio, Vargas fue obligado a renunciar del cargo por no poder lograr la expulsión de Taiwán como miembro del SICA, para favorecer la presencia y la influencia de China en el organismo regional. 

Guatemala y Belice, los únicos dos países de la región que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, se opusieron a su expulsión.