“Para nosotros no hay Navidad”, dice familiar del preso político Norlan Cárdenas

Las fechas como la Navidad y fin de año, son tristes para los familiares de los presos políticos, pues en lugar de pasar estas fechas en familia, los hogares padecen de la falta de un ser querido, encarcelado injustamente por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

La Mesa Redonda conversó con un familiar del preso político Norlan Cárdenas, que por razones de seguridad pidió el anonimato, pues teme ser hostigado por la Policía y simpatizantes del régimen.

Norlan Cárdenas de 35 años, pasó su cuarta Navidad en la cárcel ‘La Modelo’. Un familiar nos relató que desde el 2018 que allanaron su casa en Masaya, “no tenemos espíritu navideño”.

Para nosotros el 24 de diciembre es acostarnos como un día normal. Para los niños no hay alegría, no hay espera de las 12 de la noche, abrazarse, ya eso se perdió”, relató el familiar de Norlan.

Cárdenas, es padre de un niño de 10 años, y la figura paterna de su sobrina de 13 años, esta última exiliada en Costa Rica, pues en Nicaragua el Ministerio de Educación (MINED) le negó su derecho a la educación.

Para ellos (los niños) ha sido muy duro, muy difícil. Todavía el niño logra entrar a las visitas, pero la niña ya no, tiene alrededor de un año de entrar a las visitas por su edad, ella tiene 13 años y ya a partir de los 12 años ya no dejan pasar a los niños”, explicó la fuente.

El preso político originario de Masaya, fue detenido ilegalmente el 30 de noviembre de 2019, la Policía Orteguista lo vinculó en el caso conocido como “Chabelo”. A Cárdenas lo acusaron de “obstrucción de funciones, intento de homicidio frustrado, posesión de armas restringidas, fabricación y tenencia de artefactos explosivos”.

El fiscal Ismael Mayorga pidió para Cárdenas 26 años de prisión. La jueza orteguista Alía Domínguez Ampié lo sentenció a 15 años de cárcel.

Cárdenas recibe visitas en la cárcel cada 15 o 20 días, desde que se encuentra encarcelado ha enfermado en varias ocasiones, con gripe, diarrea, alergias en la piel, entre otras afectaciones.

Ellos (presos políticos) agarran fuerza no sé de dónde, tienen una valentía, ellos resisten allá adentro ante tantas cosas que pasan… las condiciones de ahí son inhumanas”, señaló la fuente, que además reprochó que a sus familiares le hagan constantes requisas.

El preso político siempre pregunta a sus familiares “qué hay afuera, qué se dice de nosotros”.

Su familia actualmente está luchando para que se la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) le otorgue medidas provisionales, con el fin de que se presione para su liberación.

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