Pedro: el otro Chávez del clan nacionalista

*Por Expediente Público

Pedro Chávez apenas puede hablar frente a las cámaras. Se autodefine como Nasry Asfura -candidato a la presidencia por el Partido Nacional-, «poco de palabras, pero un burro para el trabajo». Sin embargo, a diferencia de Asfura, Pedro es un personaje desconocido dentro de la política hondureña, a pesar de haber sido el precandidato más votado de todos los aspirantes a diputados Honduras, el 14 de marzo del 2021.

¿Cómo se explican sus casi cien mil votos durante las elecciones primarias e internas? Pedro Chávez puede carecer de elocuencia y de presencia mediática, pero no de parentelas ni de padrinazgos políticos: está casado con la hermana de la esposa del presidente Juan Orlando Hernández, y es hermano de David Chávez, uno de los nuevos caudillos del Partido Nacional, favorito para ganar la alcaldía del, Distrito Central, en el departamento de Francisco Morazán, en el país centroamericano.

Los hermanos Chávez provienen de una familia cercana a las Fuerzas Armadas y al «lado oscuro» del Partido Nacional. Su padre, Gonzalo Chávez Bustillo fue gerente del Banco Central de Honduras (BCH), magistrado de la Corte Suprema de Justicia y presidente ejecutivo del extinto Banco de las Fuerzas Armadas (BANFFAA). «En mi casa estuve rodeado de nacionalistas, nací viendo a Rafael Callejas, Oswaldo Ramos Soto y a Celín Discua», comentó David Chávez, quien es un año menor que Pedro.

Su hermano, la clave 

Sin duda, para entender la candidatura de Pedro hay que hablar sobre David Chávez, quien es la principal apuesta nacionalista para la renovación generacional de sus líderes.

Tras la pronta sustitución de Navarro, David Chávez abandonó el MP en 2005, pasando a las filas de la Juventud Nacionalista y posteriormente, como secretario de la Comisión Política del Partido Nacional. Durante esos años encontró en la figura del exministro de seguridad, Óscar Álvarez, el padrino que lo vincularía con las altas esferas del partido.

El padrino de David no era el menos controversial de los nacionalistas. Descendiente de la élite militar de los ochenta, Álvarez fue ministro de seguridad en dos ocasiones, exjefe de bancada y asesor de todos los gobiernos nacionalistas. Señalado en diversas ocasiones por supuestos vínculos con el narcotráfico, además de otros por corrupción, Álvarez abandonó de forma repentina el Congreso Nacional, mudándose a Estados Unidos en 2018.

Escalando puestos, David Chávez fue nombrado en 2010 por el presidente Porfirio Lobo Sosa como director del Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP). Tres años más tarde Chávez renunciaría a ese puesto para formar parte del Congreso Nacional, obteniendo la novena posición en el departamento de Francisco Morazán.

Con su hermano Pedro Chávez como jefe de campaña, David logró la curul junto a su diputado suplente Karlo Villatoro Fonseca, hijo del periodista Alfredo Villatoro, asesinado en 2012 (un crimen que el gobierno atribuyó al narcotráfico). En las elecciones de 2017, David Chávez se reeligió como diputado luego de ser el candidato más votado del país. En 2020 pasó a ser el jefe de la bancada nacionalista, después que en 2019 fundara el movimiento Unidad y Esperanza, del cual es su coordinador general y que tiene a Nasry Asfura como punta de lanza.

Dentro de la cámara legislativa, David Chávez ha sido nombrado en importantes puestos, siendo el titular de la Comisión de Seguridad, de la Comisión de Defensa y Soberanía, vicepresidente de Trabajo y Asuntos Gremiales, además de ser miembro de la Comisión Especial de Asuntos Constitucionales y Consultas, de la Comisión de Presupuesto, de la Comisión Especial de Reformas al Registro Nacional de las Personas y de la Comisión Especial de la Ley Procesal Electoral.

La política y corrupción

El ascenso político de la familia Chávez no ha estado libre de escándalos. En 2018 el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) señaló a David por presuntos actos de abuso de autoridad, violación a los deberes de los funcionarios, malversación de caudales públicos y fraude durante su gestión en el INFOP.

La investigación del CNA lo acusa como autor principal de una red de corrupción que supuestamente malversó 800 mil dólares en compras para un centro regional del INFOP. David Chávez calificó la acusación como «brutadas y persecución política». El caso permanece engavetado.Tweet

Por otra parte, una publicación en 2019 reveló un supuesto informe realizado por las unidades de inteligencia del Estado de Honduras donde se investigó a David Chávez y a su padrino político Óscar Álvarez por presuntos vínculos con el narcotráfico y con redes de lavado de dinero. A pesar de la filtración del documento, el Ministerio Público no se pronunció al respecto.

David Chávez no ha sido el único miembro de su familia envuelto en escándalos. Su madre, Victoria Isabel Madison fue señalada en 2019 por la disuelta Unidad Especial Contra la Impunidad de la Corrupción (UFECIC-MP) de ser cómplice junto a la primera dama, Ana García de Hernández, de desviar unos 48 millones de dólares provenientes de la Secretaría de Desarrollo e Inclusión Social (Sedis), presidida anteriormente por Reinaldo Sánchez (el expresidente del Comité Central del Partido Nacional -CCPN-).

La investigación coordinada por la Misión de Apoyo Contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) aseguró que la madre de los hermanos Chávez fungió como presidenta de la Fundación para el Desarrollo Integral de Honduras (FUNDEIH) y de la Fundación para el Desarrollo Integral de la Mujer Hondureña (FUNDEIMH), desde donde presuntamente se drenó el dinero procedente del programa asistencialista Vida Mejor. Ambas oenegés fueron intervenidas en 2018 por la UFECIC-MACCIH. A pesar de las pruebas presentadas, aparentemente el Ministerio Público no emprendió una investigación. Evidentemente, David Chávez fue uno de los diputados que en 2019 votó en contra de la renovación de la MACCIH.

Nepotismo en el gobierno de Hernández

La familia Chávez también ha sido señalada por supuestos actos de nepotismo, al conocerse que Gonzalo Chávez Madison, hermano mayor de David y Pedro, es el actual cónsul de Honduras en Chicago. De Pedro Chávez solamente se conoce que trabajó durante ocho años en la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), donde a la par de Roberto Ordoñez (actual ministro de Energía) llegó a ser gerente administrativo y financiero, «yo manejaba todas las finanzas de la ENEE», comenta.

La fórmula electoral de Pedro Chávez la completa Nancy Santos, su candidata suplente. Se trata de la esposa del actual alcalde de Talanga, Roosevelt Avilés, quien enfrenta un proceso judicial, acusado de corrupción y malversación de caudales públicos. Santos también fue la diputada suplente de Lena Gutiérrez (acusada por la MACCIH por el desfalco al Instituto Hondureño de Seguridad Social -IHSS- e incluida en la «lista de corruptos» que circuló el Departamento de Estado de Estados Unidos en 2019) durante el periodo 2014-2018.

Por otra parte, la campaña de los hermanos Chávez en el Distrito Central es coordinada por el exdirector de Migración y Extranjería durante el periodo de Ricardo Maduro (2002-2006), Ramón Romero, quien fue declarado culpable en 2007 por el delito de abuso de autoridad, cuando se comprobó que vendió pasaportes falsos y permitió el ingreso ilegal a Honduras en 2004 de un avión en el que viajaban 14 colombianos ligados a Ramón Matta Ballesteros, un narcotraficante hondureño condenado a cadena perpetua en Estados Unidos. 

Candidaturas como las de los hermanos Chávez no se fundamentan en propuestas, tampoco en carisma. El asistencialismo y el clientelismo son la base de sus campañas. Así se explican los 96 mil votos a favor de un desconocido como Pedro. Entre parentelas, padrinazgos políticos y la utilización electoral de programas multimillonarios como el de «Vida Mejor», la familia Chávez ha escalado puestos en el poder. Cuando le consultan si David Chávez aspira en un futuro a la presidencia, Pedro contesta que, «nunca se sabe, vamos paso a paso».

Bajo la sombrilla del candidato presidencial Nasry Asfura, a quien Pedro considera como «el único ser humano capaz de reconstruir a Honduras», la apuesta de los hermanos es colocar a David en la alcaldía del Distrito Central y a Pedro como presidente del Congreso Nacional. Aunque esto último parece improbable, Pedro responde «estar preparado si Dios le da esa oportunidad» y recuerda que «la investigación judicial en contra de Papi no los afecta en lo más mínimo».

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