Reunión de Alaska: China EEUU

*Por Óscar René Vargas | 26 de marzo de 2021.

1.        China ha pasado de «mantener un perfil bajo» en el campo diplomático a «luchar por el logro», de ser un espectador en el sistema global a convertirse en un jugador de un mundo tripolar. Hasta ahora, los estadounidenses siempre se han considerado a sí mismos como los que dirigen el espectáculo.

2.        Se descubrió, en el diálogo de Alaska, que no habrá retorno al anterior statu quo, que Biden está ansioso por parecer tan hostil a China como lo fue Trump, que las fuerzas subterráneas que dominan la política norteamericana son muy fuertes y oscuras.

3.        EEUU está en el proceso de tomar conciencia que China es ahora su igual. Pero, no se decide a aceptar lo que ya es una realidad histórica. Por eso no se puede volver a 1972 (Acuerdo de Mao-Nixon) o 1979 (reconocimiento estadounidense de China). La relación que prevalecía entonces entre ambas naciones era completamente diferente: EEUU era el gigante, China un pececillo.

4.        Esa fue la base de la relación entre EEUU y China durante 45 años desde 1972 hasta que Trump la torpedeó en 2017, aunque, por supuesto, ya el ascenso de China estaba minando la relación con EEUU.

5.        China está a punto de superar económicamente a EEUU y tiene una fuerte presencia global, lo que ha supuesto un impacto para la élite política estadounidense. Adictos a la arrogancia, no vieron venir lo obvio.

6.        Como no se puede volver al pasado, la relación entre China y EEUU, tan crucial para ambos y para el mundo entero, tendrá que repensarse sobre una base completamente nueva, a saber, una relación de reciprocidad e igualdad. El problema es que EEUU está muy lejos de pensar así, necesita para estos tiempos a un personaje como Henry Kissinger o alguien que comprenda mejor a China.

7.        Por el momento, la cooperación China-EEUU se limitará a tratar tema por tema, un poco por aquí y un poco por allá.

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