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¿Por qué las mujeres viven más que los hombres? 

En la mayoría de los países del mundo, las mujeres viven más tiempo que los hombres. Esta diferencia ha sido constante durante siglos. Pero ¿por qué ocurre? La respuesta combina biología, conducta, entorno y salud.

Veamos uno a uno. Los factores biológicos se deben a los estrógenos o hormonas femeninas, que actúan como protectores del sistema cardiovascular, reducen el colesterol malo (LDL), protegen contra la inflamación y mantienen las arterias más flexibles. Básicamente, las mujeres están protegidas frente a la primera causa de muerte en el mundo hasta la menopausia. En cambio, los hombres producen más testosterona, que es muy útil para el desarrollo muscular, pero debilita parcialmente el sistema inmunológico o de defensa y aumenta los comportamientos de mayor riesgo, como la agresividad y la búsqueda de sensaciones extremas.

Las mujeres tienen dos cromosomas X, mientras que los hombres solo uno. El cromosoma X contiene muchos genes relacionados con la inmunidad y reparación del ADN. Tener dos X ofrece una ventaja natural, es una superioridad genética.

Las conductas y los estilos de vida también influyen. Existe una mayor exposición a riesgos en los hombres, por ejemplo, mayor consumo de alcohol, fuman más, más accidentes de tránsito y más muertes por violencia. Su participación en trabajos peligrosos, como la construcción, la minería y el transporte pesado.

Los hombres consultan menos al médico, postergan sus consultas, no se hacen chequeos preventivos, llegan al médico cuando la enfermedad ya está avanzada. Las mujeres, por el contrario, acuden más a los controles y a la detección precoz.

Algunas enfermedades afectan más a los hombres; entre ellas está la enfermedad coronaria, que aparece 10 años antes. Tienen mayor incidencia de cáncer de pulmón, de hígado y de estómago.  Más enfermedad renal relacionada con la hipertensión y la diabetes. Más muertes tempranas por enfermedades metabólicas o trastornos en los que el cuerpo no procesa correctamente los nutrientes (azúcares, grasas o proteínas) debido a alteraciones hormonales, enzimáticas o genéticas.

Existen algunos roles sociales tradicionales en muchos países en los que se espera que los hombres “sean fuertes” y oculten sus síntomas. Tomen más riesgos laborales y personales. Manejen el estrés sin pedir ayuda médica, emocional ni profesional. Esto conlleva una alta carga de estrés sin tratamiento, hipertensión, depresión no diagnosticada y problemas cardiovasculares.

Durante el envejecimiento, el cuerpo femenino resiste mejor, las mujeres manejan mejor el estrés oxidativo, su sistema inmunológico envejece más lento, tienen mayor masa grasa protectora, útil en situaciones extremas (infecciones, hambre, estrés).

Para que los hombres puedan vivir casi tanto como las mujeres, deben ir a consultas médicas regulares, controlar su presión, azúcar y colesterol, ejercitarse al menos 150 minutos por semana, consumir dieta rica en vegetales, así como baja en alimentos ultra procesados, reducir el consumo de alcohol, eliminar el tabaco, manejar el estrés, la salud mental y mejorar la seguridad laboral y vial. Pedir ayuda es de valientes y la mayor prevención y la menor exposición a riesgos son medidas inteligentes.