Se necesitan “otras herramientas” para presionar a Daniel Ortega, dice vicepresidenta de WOLA

La antropóloga estadounidense Maureen Meyer, vicepresidenta para Programas de la organización de derechos humanos WOLA, señaló que la condena contra la persecución a la Iglesia católica en Nicaragua por parte del régimen de Daniel Ortega “ha tenido poco impacto”.  Por ello, llamó a los países a “hacer uso de otras herramientas para ejercer presión” al dictador nicaragüense.

Es importante seguir pronunciándose en contra del grave deterioro de los derechos humanos y de la democracia en el país. También se debe hacer uso de otras herramientas para ejercer presión. Estados Unidos, por ejemplo, está haciendo uso de otras vías de presión económica, como quitar a Nicaragua de la lista de países que pueden enviar azúcar a Estados Unidos con aranceles bajos”, sostiene la experta en entrevista con el medio alemán DW. 

La persecución a la Iglesia católica en Nicaragua por parte del régimen de Daniel Ortega tuvo su punto más álgido el último viernes 19 de agosto, cuando el obispo Rolando Álvarez, cinco sacerdotes y tres laicos fueron secuestrados en la diócesis de Matagalpa.

Al respecto, 27 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) condenaron “el hostigamiento” a la Iglesia católica, la persecución de la prensa y las oenegés, y se exigió a Ortega que libere a los presos políticos.

Ese pronunciamiento conjunto, según el analista político nicaragüense Enrique Sáenz, demuestra que si bien no ha habido un silencio de la mayoría de países de la región sobre la situación en Nicaragua, ciertamente, las condenas a nivel individual no han sido tan numerosas últimamente.

Es posible que sientan que la expresión colectiva en el marco de la OEA ya fue una reacción contundente, y que, en esos términos, es suficiente”, explicó a DW.

Sin embargo, el silencio que hasta ahora más le ha llamado la atención es el del presidente colombiano, Gustavo Petro. “La actitud de Colombia ya había sido notoria, en todo caso, en la reunión de la OEA, donde estuvo ausente”, recuerda Sáenz.

El caso de México, que elude un pronunciamiento firme sobre Nicaragua, no sorprende al analista, “porque el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador viene repitiendo en distintos espacios su complacencia con Ortega”.

Maureen Meyer, cree que México, al parecer, “prefiere expresar sus preocupaciones en diálogos privados y mantener abiertas las vías de comunicación entre ambos países”.

Para el politólogo Sáenz, Ortega se ha convertido en “un paria”, porque ha tomado la ruta, desde hace tiempo, de no respetar ninguna norma, convenio o compromiso internacional: “Simplemente le tienen sin cuidado las críticas”, asegura.

Uno de los pronunciamientos más esperados fue el del papa Francisco, quien recién el fin de semana pasado expresó su “preocupación” por la situación en Nicaragua, e instó al diálogo para encontrar “las bases para una convivencia respetuosa y pacífica”, sin mencionar la reciente detención de los religiosos.

Como reza un dicho: fue muy poquito y muy tarde. Porque hay casi 300 detenidos prisioneros y una serie de atropellos a la misma Iglesia católica. Habla de un diálogo con alguien que solo dialoga con las armas”, lamentó Sáenz.

Y agrega: “Con ellos se deduce que el Papa está mal informado de lo que pasa en Nicaragua, o que está bien informado, pero su visión sobre el país y sobre Ortega está distorsionada”.

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