Sin hogar, desempleados y hambrientos, así están los nicaragüenses varados en Islas Caimán

Los 160 nicaragüenses que se encuentran varados en las Islas Caimán están sin hogar, desempleados y rápidamente están quedando sin comida y dinero, reportó el medio local Caiman Compass.

Algunos de los nacionales tuvieron que vender todas sus pertenencias para poder comprar el boleto de regreso a Nicaragua, en un vuelo que estaba supuesto a aterrizar en el país el pasado 18 de abril, pero que no pudo llegar debido a la prohibición del régimen de Daniel Ortega, quien supuestamente cerró las fronteras, aunque no ha hecho el anuncio oficial.

 

“Puedo decirles que hay personas que vendieron probablemente todo lo que obtuvieron, solo para subir a este vuelo”, dijo el nicaragüense Rody Hansack Ordóñez. “El efecto que está teniendo en nosotros es importante: refugio, comida, renunciamos a todo para este vuelo”, añadió.

Los nicaragüenses vendrían en dos vuelos que fueron cancelados repentinamente un día antes de abordar.

“Es difícil para nosotros porque todos ya pagaron sus boletos”, dijo Norlan Jiménez Gutiérrez, otro nicaragüense quien pasó la mayor parte del sábado por la mañana asegurándole a su pequeño hijo en Nicaragua que encontraría el camino de regreso a él.

“Realmente queremos llegar a casa”, dijo. “Nuestras familias se preocupan porque quieren vernos y no pueden hacer nada al respecto porque es el gobierno [nicaragüense] quien tiene la última palabra”.

La nicaragüense Telma Molina, su hijo y su hija también habían asegurado asientos en los vuelos fletados del sábado por Cayman Airways. Después de las cancelaciones, se encontraron confiando en la generosidad de una amiga.

“Si no fuera por ella, estaríamos durmiendo debajo de un árbol”, comentó Molina.

Ella había trabajado como maestra en Nicaragua, pero buscando una mejor vida se mudó a Caimán para trabajar como conserje con un pago mejor. Sin embargo, perdió su trabajo después de que el gobierno isleño ordenó el cierre de todos los negocios no esenciales como parte de su plan de contención y represión COVID-19.

“No queremos estresar al gobierno de Caimán”, expresó Molina. “Es estresante cuando tienes 300, 400 personas que te solicitan, rogándote comida cada semana; es una molestia … Además, el gobierno de Caimán debería ahorrar su dinero para su gente, que [realmente] lo necesitará si esta pandemia dura mucho tiempo”.

Hansack Ordóñez dijo que él es una de varias personas que con gusto se aislarían por dos semanas, si eso fuera un requisito para que puedan regresar a Nicaragua.

“Estamos pidiendo a todos los gobiernos, gobiernos regionales, gobiernos municipales, necesitamos ayuda para llegar a casa”, aseveró. “Estamos de acuerdo, sabemos la situación. … Sé que todos son conscientes de que al ingresar a Nicaragua, tendremos que aislarnos durante 14 días, porque eso es proteger a nuestros seres queridos de los que queremos estar cerca”.

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