Sistema educativo de Costa Rica debe “crear espacios de integración social ante la xenofobia” contra la niñez migrante

Expertas costarricenses coinciden en que la xenofobia y la exclusión en contra de la niñez migrante en los centros escolares de Costa Rica ha crecido en los últimos cinco años, por lo que sugieren que se deben propiciar espacios donde niños ticos y nicaragüenses puedan conocerse, escucharse y compartir.

El llamado lo realizaron este lunes la psicoanalista y escritora, Etty Kauffman, y la especialista en psicología, Ruth Quirós, durante el webinar «niñez migrante, desafíos para acceder a derechos», organizado por la alianza Cuatro Medios Informando en Colaboración (4MI), integranda por República 18, La Mesa Redonda, Galería News y Boletín Ecológico.

La recomendación se da, precisamente, durante un contexto en el que las personas nicaragüenses ocupan el primer lugar de solicitudes de refugio en territorio costarricense, con al menos 179,132 desde el año 2018. Pero también, días después de que la administración del presidente tico, Rodrigo Chaves, haya endurecido las medidas migratorias en su país.

Muchas de las personas solicitantes de refugio han llegado a Costa Rica en compañía de sus familias, incluidos niños y niñas menores de edad. Hasta el momento, no se tiene un dato público de la cantidad de niñez bajo la condición de solicitantes de refugio.

Seguridad de niñez migrantes dependerá del Ejecutivo

Aunque Costa Rica es un Estado comprometido con los derechos de la niñez y las personas migrantes, lo cual ha ratificado con la firma de tratados y convenios internacionales, las especialistas señalan que esto en ocasiones no se demuestra en la práctica.

Ambas coinciden en que a la problemática de xenofobia y exclusión, se suma la saturación del sistema educativo de Costa Rica por parte de los mismos niños, adolescentes y jóvenes ticos.

Los niños que estudian en la Escuela San José, de Upala, son en su mayoría hijos de migrantes nicaragüenses

Esta saturación, dicen, ha propiciado recurrentes expresiones de xenofobia hacia estudiantes nicaragüenses, principalmente en colegios públicos. Así como el impedimento de ingreso al sistema educativo en escuelas y colegios que aseguran no contar con espacios para más estudiantes.

La psicoanalista Kauffman sostiene que «el tema de la migración es tremendamente sensible, porque ni siquiera los estudiantes nacidos en Costa Rica tienen espacios suficientes para expresarse, las personas migrantes muchísimo menos».

Kauffman señala que la crisis educativa y económica que atraviesa Costa Rica «hace casi imposible cumplir con las demandas y exigencias que se amerita para abordar las dificultades específicas de quienes están en una condición de altísimo riesgo, como son los hijos de migrantes y solicitantes de refugio».

A criterio de la también escritora, en Costa Rica están «ante un sistema que tiene a directores y docentes saturados, sin formación necesaria para atender las dificultades que se presentan en cada clase». «Las directrices existen y las políticas públicas, pero la seguridad de los estudiantes migrantes va a depender de la administración» del Poder Ejecutivo.

Hace falta empatía, sensibilidad y compromiso

A pesar de las dificultades que vive Costa Rica, la directora de la escuela San José de Upala, Karen Pineda, asegura que dentro del sistema educativo hace falta empatía, sensibilidad y compromiso de las autoridades escolares con los niños y niñas hijas de personas solicitantes de refugio.

Pineda es la directora de una escuela ubicada a pocos kilómetros de la frontera con Nicaragua, donde antes de 2018 llegaban pocos hijos de migrantes nicaragüenses, pero desde ese año la cantidad ha aumentado exponencialmente.

La escuela San José de Upala podría ser un ejemplo a seguir. En el centro existe una convivencia pacífica entre los estudiantes nativos y los extranjeros. Lo han logrado gracias a la integración a través de actividades lúdicas y la concientización sobre la situación que vive la niñez en Nicaragua.

Karen Pineda, directora de la escuela San José de Upala recibiendo a los estudiantes en la entrada principal

También realizan actividades culturales donde los estudiantes comparten la cultura y gastronomía de ambos países , lo que según Pineda, ha sido el pilar fundamental para lograr la comprensión y el entendimiento entre la niñez tica y nica.

«Al ser una población fronteriza siempre hemos tenido una alta asistencia de estudiantes migrantes pero no tantos como ahora. Actualmente tenemos 27 estudiantes en condición de solicitantes de refugio en educación de adultos, así como niños en educación preescolar y primaria», cuenta Pineda.

Para la psicoanalísta Etty Kaufman, la migración conlleva una oportunidad para «conocernos y aprovecharnos desde la pluriculturalidad, que además abone al intercambio, a la convivencia y a frenar la violencia.

Duelos de niñez migrante deben ser atendidos

El tema de tener espacios para que la niñez y la adolescencia pueda expresarse y sanar heridas ocasionadas por el exilio, es un tema relevante que las autoridades costarricenses y organismos defensores de los migrantes deberían tomar en cuenta, sugiere la psicóloga, Ruth Quirós.

Ella explica que con el exilio los niños y niñas viven un proceso de desprendimiento y atraviesan un proceso de duelo que consiste en desprenderse de familiares, cosas materiales y el estatus social que tenían antes. «Todo eso dificulta el proceso de adaptación escolar de los menores», dice.

Quirós atiende a niños, niñas y adolescentes, hijos de personas solicitantes de refugio en las oficinas del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más y señala que los principales trastornos que presentan son frustración, enojo, alteraciones de la conducta, ataques de ira y trastornos del sueño.

Estos trastornos emocionales son ocasionados por el exilio forzado al que son sometidos, comenta, sumado a los tratos excluyentes que sufren en sus escuelas o colegios. «Todas las condiciones se prestan para vulnerabilizarlos aún más, por eso hacen falta estos espacios de comunicación y de entendimiento», puntualiza.

Quirós enfatiza en que «es importante ser más empáticos», pero para que esto ocurra, es necesario crear espacios de comunicación donde se de a conocer lo que está ocurriendo en Nicaragua y cuáles son las causas de esta migración masiva que ocurre desde el año 2018.

«Nada justifica la lágrima de un niño o una niña, no podemos apostar por el sufrimiento de menor. Tenemos que apostar por su alegría, porque esa es la única forma de vivir en paz», sostiene la especialista.

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