Opinión / Ensayos · 23/05/2023

Un doble naufragio: dictadura y liderazgo opositor

La fragilidad de la dictadura es evidente, pero eso no es valladar para que el dictador varíe  su comportamiento, en su acostumbrado discurso evocando el “golpe de  Estado” en 2018, “dirigido y financiado desde la embajada yanqui”, recordó la funesta operación limpieza dirigida desde El Carmen, involucrando de manera directa en el genocidio, a la Fuerza Armada Sandinista; ¿por qué involucrar a la guardia sandinista, si ésta ha negado su participación reiteradamente?, una respuesta posible es que los órganos de inteligencia del cuerpo armado han detectado inconformidad, principalmente entre la oficialidad, con el esquema servil que el jefe del ejército ha diseñado para esa institución, pero también desvela la actitud delincuencial de Ortega, al utilizar la vieja táctica para lograr la aceptación de complicidad, “estamos juntos en esto”; y esta práctica es de vieja data, recordemos cuando el dictador dijo públicamente que iba a “sacar los papeles” donde mostraría las millonarias exoneraciones de impuestos y otras prebendas que había otorgado a los grandes empresarios, y que por tanto le debían fidelidad; no hubo un solo empresario o banquero que negara tal afirmación, y su silencio, como aceptación de complicidad, sigue vigente.

Y mientras los pilares que sostienen a la dictadura se erosionan irreversiblemente, también se hunde el liderazgo de la nave opositora, hoy en el exilio; y en este punto estamos obligados, principalmente los que aún residimos en el país -hasta ahora-, a buscar vías de salida alterna, a este aparente callejón sin salida al que hemos llegado, producto de nuestra falta de experiencia en los asuntos vinculados al ejercicio del poder público, y de seguir creyendo en que las respuestas a la complejidad socioeconómica local, regional y global, sólo puede provenir de fuerzas partidarias; este podría ser el momento de asumir una actitud diferente, de explorar las posibilidades de promover el cambio, que valga decir, será de gran utilidad en el futuro próximo cuando la dictadura colapse, o la hagamos colapsar; porque no es posible que cometamos los mismos errores del pasado, cuando dos dictaduras cayeron, y dejamos a los grupos que tomaron el poder, a “hacer y deshacer”, todo para terminar en el mismo problema.

Hay que diseñar una metodología ciudadana que muestre a la dictadura en su pleno rechazo, soledad y abandono; complicar el acceso a ingresos monetarios de la dictadura, pagar la multa de tránsito al tope de su vencimiento, consumir menos gasolina, comprar en lugares que no colecten el 15% del IVA, apelar al pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), entre otros. Todos tenemos un amigo, conocido, pariente, vecino, con el que existe suficiente confianza para comentarle sobre la situación actual y los retos a futuro, no dejemos que el espíritu anti dictatorial decaiga, hay que animarnos a creer que hay un futuro mejor, que es posible construir una sociedad más justa, pero sobre todo, que merecemos vivir en un lugar donde la movilidad social sea una constante, la democracia un ejercicio cotidiano y la libertad un derecho irrenunciable. Dejemos que la dictadura termine de construir su sepulcro y que el liderazgo opositor se entere de que son necesarios, pero no indispensables. Si logramos eso, podemos hacer más.

Ezequiel Molina  

Mayo 23, 2023