Vientos de terror llegan de Nicaragua

*Por Iván Cortez Espinoza

El criminal dictador, Daniel Ortega, anuncia que el domingo siete de noviembre lanza a las calles a 15 mil de sus guardias asesinos a garantizar que ningún nicaragüense se atreva a manifestar cívicamente su repudio a la farsa electoral que ha montado contra viento y marea.

A los 15 mil guardias violadores de Derechos Humanos se le suman otra identifica cantidad de policías represivos. Los primeros bajo el mando del “General” Julio César Avilés Castillo, Jefe del Ejército Pretoriano y los segundos bajo el mando del Primer Comisionado Mayor Francisco Díaz consuegro de la pareja que ha llevado llanto, luto y dolor a Nicaragua. Ambas instituciones bajo órdenes superiores de Ortega de matar a cualquier nicaragüense que se atreva a salir a las calles a protestar.

Noche y día el aparato gubernamental represivo opera en los Consejos Municipales y Departamentales del Consejo Supremo Electoral preparando el descarado fraude en donde sin duda el triunfo será para los acusados de crímenes de lesa humanidad Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo. En ningún instante se observa a un solo elemento de los Partidos “Zancudos” que le hacen el juego al Dictador Ortega. Un fraude electoral en familia y allegados.

En la hermana Nicaragua se viven momentos tristes en donde se observa el libre tránsito de vehículos estatales repletos de funcionarios del Estado dedicados a organizar, en horas de trabajo, el andamiaje del fraude más vergonzoso que haya recogido la historia política mundial.

La poca oposición que queda aún en libertad es permanentemente asediada. Motorizados financiados por alcaldías Orteguistas, policías de civiles, sapos, orejas y otros de la misma estirpe vigilan y toman fotos de todos los movimientos de los que difieren de la conducta criminal del Orteguismo. El terror implantado por Ortega y Murillo en Nicaragua debe terminar de lo contrario más temprano que tarde éste mismo podría invadir al resto de pueblos centroamericanos.

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