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Elvira Cuadra: “Las purgas del orteguismo responden a un proyecto de sucesión dinástica”

La socióloga nicaragüense Elvira Cuadra, directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios para Centroamérica (CETCAM), afirmó que las purgas que se han intensificado en el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no son hechos aislados ni meramente voluntaristas, sino parte de una estrategia planificada para consolidar un proceso de sucesión dinástica encabezado por Murillo.

Hemos visto una serie de sucesos en los últimos meses de personas del más alto nivel y muy cercanas en la estructura de poder de los Ortega-Murillo, que han sido desplazadas, sustituidas, algunas de ellas encarceladas. Efectivamente son purgas, muchos lo atribuyen a Rosario Murillo, pero la verdad es que esas purgas tienen un sentido, tienen una racionalidad, tienen un propósito y se ubican en un contexto específico”, explicó Cuadra en declaraciones a La Mesa Redonda.

Según la especialista, este proceso no comenzó recientemente, sino desde finales de 2020, con la caída de figuras como Leonardo Torres, y se ha extendido en los años posteriores con las remociones masivas dentro del Poder Judicial, que incluyeron a la expresidenta de la Corte Suprema de Justicia y a varios magistrados.

Un consenso con Ortega

Cuadra sostiene que estas purgas tienen como propósito “reconfigurar la estructura de poder, sustituyendo a los leales a Daniel Ortega por incondicionales de Rosario Murillo”.

El trasfondo, añade, es el proyecto de sucesión autoritaria dentro de la familia Ortega-Murillo, donde Rosario se proyecta como “co-presidenta” y heredera política.

No se puede minimizar la figura y la responsabilidad que Daniel Ortega tiene en todo esto que está sucediendo. Rosario Murillo ha venido tomando el control del poder y de los recursos del poder, porque Ortega está de acuerdo con eso”, subrayó Cuadra recordando cuando Ortega pidió públicamente que se llamara “co-presidenta” a Murillo.

La investigadora también señaló que este proceso va acompañado de la creación de un marco legal e institucional para blindar el poder de la pareja dictatorial.

Entre las medidas mencionó la reforma constitucional, la subordinación de los poderes del Estado, la concentración de funciones en la Procuraduría bajo control de Murillo y una narrativa oficial que criminaliza a opositores con acusaciones de “traición a la patria”, “corrupción” y “terrorismo”.

Están barriendo con todo lo que se ha llamado el sandinismo histórico. Hasta los más cercanos, los de mayor confianza, saben que en cualquier momento los pueden quitar de manera humillante”, advirtió Cuadra.

Finalmente, la socióloga comparó el caso de Nicaragua con otros regímenes autoritarios en América Latina, destacando que a diferencia de Venezuela o Cuba, donde los relevos no siempre quedaron en manos de la familia directa; es decir, el modelo que impulsa la pareja Ortega-Murillo es una sucesión dinástica inédita en la región.