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Nicaragüense Anexa Alfred llama en Cumbre Global de DDHH a pasar del compromiso a la acción por los pueblos indígenas

La indígena miskitu nicaragüense, Anexa Alfred, presidenta del Mecanismo de Pueblos Indígenas de la ONU, participó en la Primera Cumbre Global de Derechos Humanos 2025, celebrada en El Salvador, donde se dieron cita representantes de 26 instituciones defensoras de derechos humanos de distintos países.

Alfred fue recibida como huésped de honor y en su intervención subrayó los desafíos que enfrentan los pueblos indígenas y afrodescendientes, pero también su resiliencia y aportes a la humanidad.

Hablar de vulnerabilidad implica reconocer realidades dolorosas. Millones de personas siguen enfrentando obstáculos para ejercer derechos básicos: niñas y niños sin acceso a educación, personas mayores sin protección social, mujeres expuestas a múltiples violencias, comunidades desplazadas por conflictos o proyectos extractivos, y pueblos indígenas y afrodescendientes cuyos territorios y formas de vida se encuentran bajo amenaza constante”, expresó.

La líder indígena recordó que en el caso de estas comunidades, la vulnerabilidad se agrava por colonización, despojo territorial, discriminación persistente y falta de acceso equitativo a salud, justicia y participación política.

En muchos contextos, defender el territorio significa arriesgar la vida: líderes y lideresas indígenas son criminalizados, hostigados e incluso asesinados”, advirtió.

No obstante, destacó que los pueblos indígenas no son solo víctimas, sino también guardianes de saberes, lenguas y cosmovisiones que aportan soluciones frente a crisis globales como el cambio climático o la construcción de sociedades más inclusivas.

Alfred enfatizó que la protección de las personas en condición de vulnerabilidad debe asumirse desde un enfoque de derechos humanos, no de caridad ni asistencialismo: “Esto significa respetar sistemas jurídicos propios, garantizar la titulación de tierras, apoyar la revitalización de lenguas y asegurar que tengan voz en los espacios de decisión global”.

Finalmente, lanzó un llamado contundente a Estados, organismos internacionales y sociedad civil: “¡Proteger a las personas en condición de vulnerabilidad no puede ser un gesto simbólico: debe ser una prioridad política, presupuestaria y ética!”.