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Monseñor Silvio Báez: “Estar lejos no significa estar ausente” de Nicaragua

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, afirmó que su reciente encuentro con el papa León XIV fue “un profundo consuelo y una luz de esperanza” para la Iglesia nicaragüense, golpeada por la persecución del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Báez fue recibido el pasado 23 de agosto en audiencia privada en el Vaticano, junto a los obispos Isidoro Mora y Carlos Enrique Herrera. En declaraciones a la Agencia SIR, de la Conferencia Episcopal Italiana, el prelado destacó la calidez y cercanía del pontífice, así como su preocupación por la situación pastoral del pueblo nicaragüense.

El papa León XIV es una persona de gran calidez, bondad y sabiduría. Me impresionó su preocupación por Nicaragua y particularmente por la situación pastoral que vive la gente”, afirmó Báez.

Confirmado como auxiliar de Managua

Durante el encuentro, Báez recibió la confirmación de su ministerio episcopal como obispo auxiliar de Managua, decisión que asumió como un signo de confianza y responsabilidad.

La distancia física con mi país representa un reto a la creatividad pastoral, pero no un impedimento para acompañar a mi pueblo desde el Evangelio. Estar lejos no significa necesariamente estar ausente y estoy convencido de que uno está no donde tiene los pies, sino donde tiene el corazón”, expresó.

En su exilio en Estados Unidos, Báez mantiene su labor pastoral a través de la oración, el acompañamiento espiritual a sacerdotes y laicos, visitas a diócesis con comunidades nicaragüenses migrantes, reuniones virtuales con religiosos exiliados y la celebración de la misa dominical transmitida desde la parroquia Santa Agatha en Miami.

Llamado a construir “caminos de diálogo”

En el marco del Año Jubilar, Báez subrayó que para los nicaragüenses la esperanza no es un optimismo vacío, sino la certeza de que Dios acompaña incluso “en la noche más oscura”.

También llamó a construir, con la gracia de Dios, “caminos y estructuras de diálogo, libertad y fraternidad” que anticipen la sociedad soñada por el pueblo nicaragüense.

Cada gesto de solidaridad internacional —dijo— fortalece la esperanza de cambio.

Soñamos con un país en el que, renunciando a posiciones sociales egoístas, podamos compartir nuestros bienes e intereses en paz y justicia, sin que nadie se sienta excluido o maltratado por su modo de pensar. Para lograrlo, el respaldo internacional es crucial”, afirmó.

El obispo, que vivió veinte años en Italia, agradeció la solidaridad de la Iglesia y de medios como la Agencia SIR, que han acompañado a Nicaragua en su lucha.

Os ruego, no os olvidéis de este pequeño país. Necesitamos que oréis por nosotros, acojáis a exiliados nicaragüenses que huyen del país y que hagáis visibles ante el mundo el atropello que sufre nuestro pueblo y la persecución que padece nuestra Iglesia”, concluyó.

Monseñor Báez fue el primer obispo obligado a abandonar Nicaragua, en 2019, tras la recomendación del papa Francisco, debido a amenazas contra su vida por acompañar de cerca a la población durante las protestas de 2018.

Desde entonces, el régimen Ortega-Murillo ha intensificado la persecución contra la Iglesia católica en todos los niveles.