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​Con profundo pesar y consternación, me uno al duelo por el sensible fallecimiento de mi estimado amigo, Guillermo Callejas.

​Hay partidas que dejan un vacío imposible de llenar en el alma, y la de Guillermo es, sin duda, una de ellas. Quienes compartimos con él las tertulias políticas y literarias sabemos que perdemos a un ser especial: un amigo con inquietudes políticas con asentados ideales liberales, un ciudadano comprometido y, sobre todo, un alma sensible que nos legó su talento a través de la palabra escrita como autor de al menos dos entrañables poemarios.

Algunas publicaciones en redes sociales recuerdan a ​Guillermo no solo como un brillante estudiante de Derecho en American College, reconocido por su dedicación académica y espíritu de servicio. En mi contacto personal con él puedo decir que fue un hombre que supo amalgamar su don de gente con la calidez de la poesía amorosa. Su conversación amena, su palabra oportuna y su presencia siempre entrañable hará falta.

​En estos momentos de tristeza, quiero manifestar mi más sincera solidaridad y mi abrazo fraterno a todos sus familiares, amigos y seres queridos. Ruego a Dios que les conceda la fortaleza, el consuelo y la paz necesaria para afrontar esta irreparable pérdida.

​Guillermo se ha marchado, pero su ejemplo de integridad, su agudo intelecto y sus versos se quedan para siempre con nosotros.

​Sergio Marín Cornavaca

Director de La Mesa Redonda