El sociólogo y economista nicaragüense Óscar René Vargas advirtió que la eventual caída del régimen venezolano tendría un efecto inmediato sobre Nicaragua y podría acelerar un proceso de implosión del poder de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En una reciente entrevista con La Mesa Redonda, Vargas planteó tres salidas posibles para los aliados del chavismo en la región y explicó por qué descarta, a priori, una intervención militar directa de Estados Unidos como solución.
Para Vargas, la primera consecuencia sería un aumento del “miedo” en la cúpula orteguista y en los poderes fácticos del país.
“Si liquidan Venezuela, pues Nicaragua es el siguiente”, afirmó, vinculando la suerte de Managua con la de Caracas y con la situación de Cuba.
Señaló que la reacción de actores externos —incluido Estados Unidos— y las rupturas internas en las élites militares y civiles serían determinantes para el desenlace.
Escenarios para Venezuela
Fisura interna u “operación quirúrgica”: una ruptura dirigida desde dentro de las fuerzas armadas o del círculo político que provoque la caída del régimen sin intervención masiva externa.
Vargas considera esta la salida más probable porque, dijo, “sería menos costosa” y explotable por actores internos.
Implosión popular acelerada: un proceso más amplio de descontento que, alimentado por la esperanza ciudadana tras la caída del régimen en Venezuela, desemboque en una implosión política con resultados inciertos.
“La caída es posible; por lo tanto, el proceso de implosión se va a acelerar”, sostuvo Vargas.
Vargas rechazó la idea de una intervención al estilo de Irak o una operación militar amplia de Estados Unidos: “Sería muy costoso… políticamente hablando”, explicó, y recordó los costos humanos y políticos de acciones militares precedentes.
Efectos para Nicaragua
En el caso de Nicaragua, Vargas consideró más plausible la combinación de presiones internacionales y brechas internas que terminen por desgastar el proyecto dinástico en Nicaragua.
“Lo que sí veo yo es que si se produce un cambio (en Venezuela), evidentemente que Ortega y Murillo, sus días serán contados, serán en meses, cuidado menos”, afirmó.
El analista también puso el foco en la figura de Rosario Murillo y en la dinámica interna del sandinismo: advirtió que, aun si Murillo se consolidara como líder simbólica, “no cambia nada” respecto a las condiciones estructurales que sostienen al régimen.
En su diagnóstico, la permanencia o caída del poder dependerá más de “las condiciones sociopolíticas” y de la conducta de las fuerzas armadas y el gran capital que de liderazgos personales.
Finalmente, Vargas adelantó que el período 2025–2026 será crucial para definir el rumbo de Nicaragua: “es en este periodo que se va a decidir si se quedan o se van”, afirmó.
Reiteró que la clave será la combinación entre presiones externas y fisuras internas, y dejó abiertas las dudas sobre quiénes serían los actores capaces de asestar el “jaque mate” al actual régimen.
