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Diputados mexicanos instalan “Grupo de amistad” con régimen Ortega-Murillo

La Cámara de Diputados de México instaló el “Grupo de Amistad México–Nicaragua” con la participación del embajador orteguista Juan Carlos Gutiérrez Madrigal, pese a las protestas de exiliados nicaragüenses que pidieron no avalar vínculos con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, señalado por crímenes de lesa humanidad y represión sistemática.

El acto se realizó en San Lázaro con presencia de representantes diplomáticos de Costa de Marfil, Jordania, Irán, la República Saharaui y Venezuela, así como de empresas mexicanas como Femsa y Sukarne.

El diputado mexicano Pedro Vázquez González, del Partido del Trabajo (PT) y presidente del grupo, afirmó que México y Nicaragua “comparten raíces históricas y culturales que los hermanan en la defensa de la libertad, la soberanía y la justicia social”.

También evocó a Augusto César Sandino como símbolo de dignidad latinoamericana frente al colonialismo.

Durante su intervención, Vázquez señaló que México “no puede ser indiferente ante los crímenes globales”, y denunció el genocidio en Gaza como ejemplo de la urgencia por defender los derechos humanos. “El pueblo palestino sufre un castigo colectivo que ofende a la conciencia de la humanidad”, expresó, sin mencionar las violaciones de derechos humanos ocurridos en Nicaragua.

Por su parte, el embajador orteguista Juan Carlos Gutiérrez Madrigal defendió la gestión de Ortega y Murillo, asegurando que Nicaragua es “uno de los países más seguros de América”, con educación gratuita, transporte accesible y un sistema de salud fortalecido. Según el diplomático, “más del 85% de la población respalda al gobierno sandinista”.

Sin embargo, la instalación del grupo generó rechazo entre nicaragüenses exiliados, quienes enviaron una carta al Congreso mexicano advirtiendo que “no puede haber amistad con una dictadura responsable de crímenes de lesa humanidad”.

En el documento, recordaron que México “ha sido históricamente solidario con los perseguidos políticos”, y cuestionaron que hoy “tienda la mano a sus victimarios”.

Consultado sobre las críticas, Vázquez González dijo que no había recibido la carta, pero se mostró dispuesto al diálogo.

“Nuestra tarea responde a una decisión del pleno de la Cámara y forma parte de la diplomacia parlamentaria”, afirmó.

En contraste, el diputado mexicano Juan Ignacio Zavala, de Movimiento Ciudadano, anunció su renuncia al grupo de amistad, al considerar que integrarlo “sería legitimar a un régimen autoritario que reprime y censura”. El legislador subrayó que su labor “debe estar alineada con la democracia y el respeto a los derechos humanos”.

El Partido Acción Nacional (PAN) también rechazó asistir al acto, afirmando que “no puede haber amistad con un régimen que persigue a su pueblo y destruye las libertades”.

Comunicado PAN

En un gesto que causó indignación, la Comisión de Relaciones Exteriores despidió al embajador nicaragüense con una canasta de regalo que incluía una botella de tequila Don Julio, en una ceremonia donde abundaron risas, anécdotas y promesas de cooperación.

El acto fue visto por organizaciones de derechos humanos como un gesto de legitimación política hacia la dictadura Ortega-Murillo, responsable de más de 350 muertes desde la rebelión de abril de 2018, miles de presos políticos y casi un millón de personas exiliadas.