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Camila Ortega debuta como defensora internacional del régimen de sus padres en foro en China

Camila Ortega Murillo, hija de los dictadores nicaragüenses Daniel Ortega y Rosario Murillo, hizo su debut oficial como representante internacional del régimen en la Cumbre Global de Mujeres celebrada en China, marcando un nuevo paso en la estrategia familiar de consolidación del poder a través del linaje.

Tradicionalmente, este tipo de misiones diplomáticas habían estado reservadas para su hermano, Laureano Ortega Murillo, quien ha sido la cara del régimen en foros internacionales y negociaciones bilaterales.

Sin embargo, esta vez fue Camila quien lideró la delegación oficial de Nicaragua, en lo que se percibe como su estreno formal como vocera del poder familiar.

Durante su intervención, la también directora de la llamada “Comisión de Economía Creativa” del régimen, repitió el guion propagandístico oficial, elogiando la supuesta participación política de las mujeres en Nicaragua y destacando los “logros” alcanzados bajo el liderazgo de sus padres.

Contra las sanciones, a favor del autoritarismo

En un discurso cargado de alabanzas al presidente Xi Jinping y al Partido Comunista de China, Ortega Murillo aprovechó para rechazar las sanciones internacionales impuestas al régimen por violaciones a los derechos humanos.

Estos logros se fortalecen y avanzan a pesar de la imposición de las ilegales e inhumanas medidas coercitivas unilaterales”, dijo, refiriéndose a las sanciones que han sido impuestas por Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea a funcionarios y entidades del régimen, incluyendo a ella misma.

Camila repitió la línea oficial del régimen, condenando dichas sanciones como “contrarias al derecho internacional”, sin hacer mención a los numerosos informes de organismos internacionales que documentan la represión, censura, persecución política y cierre de medios independientes en Nicaragua.

Del modelaje a la diplomacia heredada

El salto de Camila Ortega al escenario internacional ocurre en medio de una creciente concentración del poder en manos de la familia Ortega-Murillo. La joven Ortega ha estado vinculada principalmente a iniciativas culturales, pasarelas de moda organizadas por el régimen, y más recientemente, a proyectos económicos impulsados desde el orteguismo.

Durante su discurso, también defendió la política de equidad de género del régimen, afirmando que más del 57% de los cargos de elección popular y el 56% del gabinete están ocupados por mujeres.

No mencionó, sin embargo, que dichos cargos están en manos de figuras leales al oficialismo y que no existe en Nicaragua ninguna competencia democrática real, tras la anulación de partidos opositores, el encarcelamiento de disidentes y la criminalización de la protesta.

Cierre con propaganda ideológica

Camila concluyó su discurso citando a su madre, Rosario Murillo, a quien se refirió como “copresidenta”, un término usado por el aparato oficial para equipararla institucionalmente a su esposo, Daniel Ortega:

Las mujeres somos la energía del presente, la fuerza de victoria y la fortaleza singular de nuestros pueblos”, citó, en una frase que resume el estilo místico y mesiánico que caracteriza los discursos de Murillo.

Con este debut, Camila Ortega se suma a la lista de miembros de la familia dictatorial que asumen roles estratégicos dentro y fuera del país, mientras Nicaragua sigue siendo señalada internacionalmente por su deriva autoritaria y el desmantelamiento de la democracia.