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Nicaragua vive bajo vigilancia, corrupción y temor a una sucesión familiar, según informe de Hagamos Democracia

Un nuevo informe de la organización Hagamos Democracia, titulado Percepción de la realidad política, social y económica de Nicaragua, refleja una creciente desconfianza ciudadana hacia el régimen Ortega-Murillo, el fortalecimiento del autoritarismo, y el temor a una sucesión dinástica encabezada por Laureano Ortega o Rosario Murillo.

La encuesta realizada a 400 personas y aplicada en 40 municipios del país, muestra además una percepción de represión institucionalizada, vigilancia ciudadana y corrupción estructural, en medio del aislamiento internacional del país.

El estudio —realizado entre julio y septiembre de 2025 a través de entrevistas por WhatsApp y Signal— recoge las percepciones de nicaragüenses de entre 15 y 86 años, con una muestra diversa: 52,5% hombres, 46,8% mujeres y 0,7% personas no binarias.

Jesús Tefel, presidente de Hagamos Democracia

Un país bajo control y vigilancia

Los resultados evidencian que la represión, la corrupción y el deterioro de la seguridad pública son temas recurrentes en la vida cotidiana de los ciudadanos.

Un 86% de los consultados dijo haber detectado algún tipo de vigilancia en su entorno, y un 40,3% denunció espionaje digital en sus redes sociales o dispositivos personales.

Según los datos, los Comités de Liderazgo Sandinista (CLS) son identificados como los principales vigilantes (49,4%), seguidos por la Policía (25,1%) y paramilitares (22%).

El informe señala que las formas más comunes de vigilancia digital son las amenazas y hostigamiento en redes sociales (44%), intentos de hackeo (26%) y perfiles falsos solicitando información privada (27%), lo que refleja, según el documento, una “normalización de la vigilancia digital” y la consolidación del control político incluso en el espacio virtual.

China, Rusia e Irán: alianzas que generan rechazo

Un 75,25% de los encuestados considera que las alianzas del régimen con China, Rusia e Irán son negativas para Nicaragua, y apenas un 1,5% las ve como positivas.

Entre las principales razones citadas están el aislamiento internacional, el incremento de la deuda externa, el riesgo para el CAFTA, el extractivismo chino, la injerencia extranjera y el uso del país como base militar o de espionaje.

Según el informe, “la ciudadanía percibe estas alianzas como un peligro para la soberanía nacional y como instrumentos para sostener el aparato represivo”.

Temor a la sucesión dinástica

El estudio también aborda la percepción sobre el futuro del poder en Nicaragua, en un contexto de deterioro de la salud de Daniel Ortega y creciente protagonismo de Rosario Murillo.

Un 62,75% de los encuestados cree que el sucesor será Laureano Ortega Murillo, mientras que un 36% piensa que el relevo recaerá en Rosario Murillo. Solo un 1,25% dijo no tener opinión.

La cifra a favor de Laureano Ortega subió más de 10 puntos porcentuales respecto al trimestre anterior, lo que, según los autores del estudio, “revela una lectura ciudadana cada vez más clara sobre los movimientos sucesorios dentro del régimen”.

Ley de Territorio Fronterizo: “una herramienta de confiscación”

La aprobación en agosto de la Ley N.º 1258 de Territorio Fronterizo, que declara propiedad inalienable del Estado una franja de 15 kilómetros desde las fronteras, es percibida como una amenaza directa a los derechos de propiedad.

El 78% de los encuestados cree que su verdadero objetivo es facilitar confiscaciones, mientras que solo el 17,3% la vincula con control migratorio o seguridad fronteriza.

Críticos advierten que la medida “profundiza el autoritarismo estatal y elimina las garantías jurídicas”, afectando a comunidades indígenas, campesinas y proyectos productivos.

Purgas internas y consolidación del poder de Murillo

El informe detalla que 62% de los encuestados cree que Rosario Murillo está ejecutando purgas políticas contra figuras leales a Daniel Ortega como parte de su estrategia de sucesión.

Un 29,5% atribuye las destituciones a fisuras internas en el régimen, mientras que solo un 7,75% considera que se trata de sanciones por corrupción.

Las recientes detenciones y muertes bajo custodia de antiguos funcionarios —entre ellos Bayardo Arce, Álvaro Baltodano y el exjefe del Ejército, Humberto Ortega, fallecido bajo arresto domiciliario el 30 de septiembre de 2024— son percibidas como parte de un proceso de “reconfiguración del poder”.

Represión laboral en el Estado

Casi la mitad de los encuestados (45,75%) afirmó tener familiares trabajando en instituciones públicas. De ese grupo, el 71,7% asegura haber conocido casos de represión laboral, principalmente por obligatoriedad de asistir a actos partidarios (91,1%), vigilancia de redes sociales (50,8%), intimidación o amenazas (36,1%) y revisión de celulares (22,5%).

El estudio concluye que “la represión institucionalizada se ha convertido en un mecanismo de control cotidiano dentro del aparato estatal”.

Corrupción y descomposición institucional

Un 79% de los nicaragüenses consultados afirma haber presenciado actos de corrupción en su municipio, principalmente uso indebido de bienes públicos (74,5%), nepotismo (55,3%) y licitaciones amañadas (32,7%).

La percepción sobre la impunidad es generalizada, con coincidencia respecto a informes anteriores.

Inseguridad ciudadana: un país que vive con miedo

El 58,5% de los encuestados cree que la criminalidad ha aumentado en el país, mientras que el 41,3% afirma que se mantiene igual.

Los delitos más mencionados son el robo (67,7%), asesinatos (11,5%), hurto (6,7%) y femicidios (5,7%).

Según Hagamos Democracia, estos datos muestran que “más de nueve de cada diez nicaragüenses se sienten inseguros”, lo que refuerza la percepción de que el Estado prioriza la persecución política sobre la seguridad ciudadana.

Oposición y medios independientes

La encuesta también revela una valoración crítica hacia la oposición política: solo un 14% considera que está haciendo un buen trabajo, frente a un 50,5% que la califica como deficiente.

En contraste, los medios de comunicación independientes gozan de una credibilidad del 89,75%, pese a operar desde el exilio bajo censura y persecución.

El 92,8% de los encuestados obtiene su información a través de estos medios, principalmente en formato de video (58,5%) o reels cortos (17,25%).

El informe de Hagamos Democracia dibuja una radiografía alarmante del clima político y social de Nicaragua en 2025: un país donde la represión se extiende desde las instituciones hasta los hogares, donde el miedo y la vigilancia sustituyen la confianza, y donde la ciudadanía percibe que la sucesión dinástica de la familia Ortega-Murillo avanza en medio del aislamiento internacional y el deterioro democrático.