La decisión de Estados Unidos de iniciar el proceso para suspender a Nicaragua del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR) podría tener efectos directos sobre la economía costarricense, advirtió la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica (CRECEX).
En un escrito publicado en el medio costarricense La República, Rodney Salazar, presidente de CRECEX, señaló que la exclusión de Nicaragua del acuerdo comercial no solo afectará su aparato productivo, sino que también “interrumpirá las cadenas de valor regionales, elevará los costos logísticos y generará distorsiones en el comercio centroamericano”.
El 20 de octubre de 2025, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) determinó que las políticas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo —marcadas por violaciones a los derechos humanos, laborales y al Estado de derecho— “obstaculizan el comercio estadounidense”.
Con base en esa evaluación, Washington inició el proceso de suspensión de Managua del CAFTA-DR y la aplicación de aranceles de hasta el 100 % a sus exportaciones, medida que podría entrar en vigor en enero de 2026.
Golpe a las cadenas regionales y a la logística
Para Costa Rica, la salida de Nicaragua del acuerdo eliminaría la posibilidad de acumular origen con insumos nicaragüenses, lo que afectaría a sectores como el textil, la manufactura ligera y la agroindustria.
“La industria centroamericana funciona como una red integrada. Si Nicaragua queda fuera, toda la estructura de producción compartida se fragmenta y los costos se disparan”, explicó Salazar.
A nivel logístico, el impacto sería inevitable. Más del 90 % del comercio intrarregional se moviliza por carretera, y Nicaragua constituye el corredor natural entre el sur y el norte del istmo.
Un escenario de sanciones o inestabilidad prolongada podría encarecer las exportaciones costarricenses hacia el norte en unos USD 400 por contenedor, según estimaciones de CRECEX.
Durante la crisis nicaragüense de 2018, el comercio regional se contrajo un 40 % en apenas dos meses.
Riesgo para la inversión y la estabilidad regional
CRECEX advierte que la expulsión de un país del CAFTA-DR enviaría una señal de fragilidad institucional a los mercados internacionales.
“La percepción de riesgo regional podría afectar la inversión extranjera directa no solo en Nicaragua, sino en toda Centroamérica. Costa Rica, pese a su estabilidad, ya enfrenta presiones derivadas del nuevo contexto arancelario con Estados Unidos”, subrayó Salazar.
Desde agosto, Washington mantiene un arancel del 15 % sobre algunos productos costarricenses, lo que limita el margen de competitividad del país frente a otros socios comerciales.
Presión migratoria y contrabando
En el plano social, CRECEX advierte que un colapso económico en Nicaragua provocaría un aumento de los flujos migratorios hacia Costa Rica, incrementando la presión sobre servicios públicos, empleo e infraestructura fronteriza.
Asimismo, el contrabando de productos nicaragüenses podría intensificarse como vía para evadir los nuevos aranceles, obligando a reforzar la vigilancia aduanera.
Costa Rica ante el desafío
Aunque algunos analistas vislumbran oportunidades de relocalización industrial, CRECEX considera que los beneficios serían limitados.
“Las maquilas textiles están saliendo de la región, y Costa Rica tiene costos laborales más altos. El reto está en fortalecer sectores de mayor valor agregado, como la manufactura avanzada o la agroindustria de precisión”, apuntó Salazar.
CRECEX instó al Gobierno costarricense a responder con visión estratégica: diversificar mercados, reducir la dependencia de insumos nicaragüenses y mantener una diplomacia económica activa que defienda los intereses nacionales ante un escenario comercial cada vez más inestable.
