En una entrevista reveladora, el economista y politólogo Manuel Orozco, director del Programa de Migración, Remesas y Desarrollo del Diálogo Interamericano, analizó en La Mesa Redonda los signos claros de una inminente desaceleración económica en Nicaragua y los factores internos y externos que podrían conducir al país a un escenario de contracción durante el 2026. La conversación fue conducida por el periodista Sergio Marín Cornavaca.
Una economía sostenida artificialmente por las remesas
Orozco advirtió que los indicadores económicos del 2025 muestran un enfriamiento significativo en comparación con los años anteriores. Aunque las exportaciones crecieron cerca del 9% y las remesas más del 20%, estos aumentos no se traducen en un dinamismo real de la economía. Esto se debe, según explicó, a que el crecimiento ha dependido casi exclusivamente de las remesas enviadas por los migrantes, un fenómeno que muestra signos claros de agotamiento.
El experto señaló que alrededor de un millón de hogares en Nicaragua dependen de las remesas, lo que evidencia la fragilidad del modelo económico dominante. Sin embargo, con la reducción de la migración hacia Estados Unidos y el incremento de deportaciones —más de 8,000 nicaragüenses serán retornados este año—, el flujo de remesas podría estancarse o incluso contraerse durante el 2026.
El consumo privado y el empleo, en riesgo
Al explicar los conceptos de desaceleración y contracción, Orozco aclaró que Nicaragua podría no entrar en una crisis económica formal, pero sí en un período de crecimiento intermitente y poco sostenible. Esto se manifestará en:
- Menor capacidad de consumo de los hogares.
- Disminución de la demanda interna.
- Mayor dificultad para pagar créditos adquiridos en el 2025.
- Riesgo para la estabilidad del sistema financiero por el aumento de morosidad.
Con un costo de vida considerado “muy caro” para los salarios nicaragüenses, el impacto será especialmente visible en los sectores más vulnerables.
La dependencia del CAFTA-DR y la amenaza de nuevas medidas de Estados Unidos
Uno de los análisis más críticos de Orozco fue el relacionado con la posible suspensión de beneficios del CAFTA-DR, medida que está siendo evaluada por Estados Unidos. De concretarse, el sector más golpeado sería la industria textil, que emplea a más de 80,000 personas dentro de las zonas francas nicaragüenses.
El experto señaló que una reducción del 10% en la demanda de textiles podría significar la pérdida de al menos 10,000 empleos, con efectos en cadena sobre la economía nacional.
China no salvará la economía nicaragüense
A pesar de que el régimen Ortega-Murillo ha apostado agresivamente por fortalecer sus vínculos con China, Orozco sostiene que esta estrategia no revertirá la desaceleración.
Entre sus argumentos:
- Las importaciones chinas han desplazado a negocios locales sin generar empleos de calidad.
- Nicaragua no puede competir con China en exportaciones de textiles ni productos agrícolas.
- Las inversiones chinas son principalmente préstamos con condiciones desfavorables, que aumentan la deuda pública.
- Las obras de infraestructura financiadas por China tienen bajo efecto multiplicador, ya que dependen de insumos y maquinaria importada.
El país, afirmó Orozco, se ha endeudado con China en más de 1,000 millones de dólares en los últimos 24 meses, con escaso beneficio real para la población.
El posible impacto de un colapso político en Venezuela
La entrevista también abordó la creciente tensión internacional alrededor de Venezuela. Orozco planteó que una intervención o neutralización del régimen de Maduro tendría repercusiones directas en Nicaragua, obligando a Rosario Murillo a bajar su perfil, aumentar su control y enfrentar a un círculo de poder debilitado.
Aunque no prevé golpes de Estado tradicionales, sí visualiza escenarios de reacomodos internos, desplazamientos de figuras y una posible co-gobernanza dentro del régimen.
Un 2026 difícil para los hogares nicaragüenses
De cara al próximo año, Orozco estima que el crecimiento económico de Nicaragua será inferior al 3%, lejos de las proyecciones optimistas del FMI. La disminución de remesas y exportaciones, el endeudamiento acelerado y el bajo impacto de la inversión pública conforman un panorama de restricciones severas para miles de familias.
El economista enfatizó que, aunque el régimen logra sostener un modelo de captura de Estado que beneficia a un pequeño círculo, la economía real —la de los hogares— enfrentará un período de mayor pobreza, menor consumo y mayor incertidumbre.
Un régimen debilitado sin contrapesos
Orozco concluyó señalando que, aunque la dictadura se encuentra en un momento de debilidad interna, no existe aún un contrapeso opositor efectivo ni dentro ni fuera del país. Advirtió que los grupos opositores en el exilio han tenido mínimo impacto real en las dinámicas del poder y que cualquier proceso de cambio deberá surgir desde dentro de Nicaragua.
