Ana Corina Sosa, hija de la líder opositora venezolana María Corina Machado, recibió este miércoles en el Ayuntamiento de Oslo el Premio Nobel de la Paz en nombre de su madre, quien no logró llegar a Noruega a tiempo para asistir a la ceremonia debido a las condiciones de clandestinidad en las que vive desde hace casi año y medio.
El Instituto Nobel confirmó, sin embargo, que Machado ya se encuentra a salvo y que estará en la capital noruega “en unas horas”.
Visiblemente emocionada, Sosa se puso de pie para recoger el diploma y la medalla Nobel, dotados este año con 11 millones de coronas suecas (1 millón de euros; 1,2 millones de dólares), de manos del presidente del Comité Noruego del Nobel, Jørgen Watne Frydnes.
La sala entera se levantó para aplaudirla mientras posaba ante una gran foto de su madre.
La ceremonia estuvo presidida por los reyes Harald V y Sonia de Noruega y contó con la asistencia de líderes latinoamericanos invitados por Machado: el presidente argentino Javier Milei, el panameño José Raúl Mulino y el paraguayo Santiago Peña. También estuvo presente el presidente electo venezolano Edmundo González Urrutia.
Un llamado directo a Nicolás Maduro
Antes de entregar el premio, Frydnes pronunció un discurso contundente en el que pidió al dictador venezolano, Nicolás Maduro, renunciar para iniciar “una transición pacífica hacia la democracia” en el país. Sus palabras generaron un prolongado aplauso en la sala.
Frydnes calificó a Machado como “una fuente de inspiración para millones de personas”, destacando su permanencia en Venezuela pese al riesgo personal y su labor en defensa de la libertad.
“En unas horas podremos abrazarla”
Al finalizar la ceremonia, Ana Corina Sosa confirmó que su madre estará en Oslo este mismo miércoles.
“Puedo decirles que en solo unas horas podremos abrazarla aquí, después de 16 meses”, afirmó.
Sosa explicó que Machado “nunca rompe una promesa” y que su intención es regresar “muy pronto” a Venezuela.
Sentada en la silla destinada a su madre, Sosa pronunció un emotivo discurso en inglés en nombre de la líder opositora, en el que rindió homenaje a los presos políticos, perseguidos y exiliados venezolanos.
El mensaje de Machado: “Venezuela volverá a respirar”
En el discurso leído por su hija, Machado repasó la historia reciente de Venezuela y criticó la destrucción institucional que, dijo, comenzó en 1999. Sin mencionar directamente al fallecido presidente Hugo Chávez ni a Nicolás Maduro, acusó al régimen de “fusionar el Estado con el crimen organizado”, manipular elecciones y quebrar a los opositores “por dentro”.
La opositora habló también de la diáspora como una “herida abierta” y de la represión tras las elecciones de 2024, cuando —según afirmó— 2.500 personas fueron “secuestradas, desaparecidas o torturadas” por compartir o publicar actas electorales.
Machado aseguró que el país está más cerca que nunca de recuperar la libertad:
“Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes”.
La dirigente destacó la construcción de nuevas redes de presión cívica durante su clandestinidad y reiteró que trabajan para lograr “una transición ordenada hacia la democracia”.
Un Nobel dedicado al pueblo venezolano
Machado dedicó el premio a todo el pueblo venezolano y a los “héroes que luchan por la libertad”, así como a los líderes mundiales que han acompañado su causa.
El Instituto Nobel confirmó que la opositora hizo “todo lo que estaba en su poder” para viajar a Oslo, en un trayecto descrito como de “extremo peligro”.
Un cierre venezolano en Oslo
La ceremonia culminó con dos intervenciones artísticas venezolanas:
- Danny Ocean, quien interpretó Alma Llanera y Venezuela.
- Gabriela Montero, quien tocó Mi Querencia al piano.
Ambos recibieron ovaciones del público, que acompañó con emoción un acto cargado de simbolismo político y de esperanza para Venezuela.
