El analista y economista Enrique Sáenz advirtió en el programa La Mesa Redonda que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo enfrenta su momento de mayor vulnerabilidad política, económica y geopolítica, tras la captura de Nicolás Maduro y el colapso del principal soporte externo que sostenía su modelo de poder.
Nicaragua atraviesa un punto de quiebre histórico. Mientras el régimen celebra 19 años de retorno al poder con discursos triunfalistas, la realidad social y económica del país contradice de manera frontal esa narrativa. Así lo sostuvo el economista e historiador Enrique Sáenz durante una entrevista con el periodista Sergio Marín Cornavaca, en el programa La Mesa Redonda.
Según Sáenz, la caída de Nicolás Maduro representa el derrumbe del principal pilar político y financiero del orteguismo.
“El golpe en Venezuela deja claro que no existe protección absoluta para estos regímenes y que la sensación de invulnerabilidad era una ilusión”, afirmó. Este escenario agudiza la paranoia interna del poder y acelera las purgas dentro de las estructuras estatales
El analista explicó que, aunque los vínculos comerciales formales entre Nicaragua y Venezuela ya eran marginales, la relación histórica entre ambos regímenes se sostuvo sobre una economía paralela y fraudulenta, que permitió a la familia Ortega-Murillo acumular miles de millones de dólares mediante esquemas opacos vinculados a la cooperación petrolera.
Sáenz recordó que esos fondos no se tradujeron en desarrollo real para el país, sino en la compra de voluntades, el control de las instituciones y la consolidación de un modelo mafioso de poder. Parte de esos recursos, advirtió, han sido transformados en deuda pública, trasladando el costo de la corrupción directamente a la población nicaragüense.
Durante la entrevista, el economista desmontó también el discurso oficial del Banco Central, que presenta a Nicaragua como un ejemplo de estabilidad y crecimiento.
Con datos oficiales, Sáenz mostró que más del 50% de la población económicamente activa vive en condiciones de desempleo, subempleo o precariedad extrema, mientras que el salario promedio no alcanza ni siquiera para cubrir el costo de la alimentación básica.
“El régimen es un fracaso económico, social, político y moral”, sentenció Sáenz.
A su juicio, las reservas internacionales y los indicadores macroeconómicos no reflejan bienestar real, ya que la principal fuente de sostén de la economía son las remesas enviadas por los migrantes forzados al exilio.
Finalmente, advirtió que, lejos de buscar una salida democrática, el régimen podría optar por un pragmatismo extremo en el escenario internacional, incluso doblegándose ante presiones externas si eso garantiza su supervivencia en el poder.
