Por qué la negociación política es el camino más eficaz para una Nicaragua en paz
Por Mauricio Samcam | 23 de enero 2026
Nicaragua arrastra una herida histórica que aún no cierra: la tendencia a resolver sus conflictos políticos por la vía de la confrontación violenta. Revoluciones, contrarrevoluciones, guerras civiles y represiones sucesivas han marcado generaciones enteras sin lograr un resultado duradero. La pregunta que hoy enfrenta el país no es ideológica, sino estratégica: ¿cómo salir del ciclo vicioso de la guerra y construir una paz sostenible?
La evidencia histórica y comparada es clara: los procesos de negociación política ofrecen mejores resultados que los cambios violentos cuando el objetivo es reconstruir el Estado, restablecer la democracia y promover el desarrollo.
El alto costo del cambio violento
Los cambios de régimen por vía armada suelen producir una victoria política inmediata, pero dejan Estados devastados, sociedades fracturadas y economías colapsadas. La violencia destruye capital humano, ahuyenta la inversión, debilita las instituciones y siembra resentimientos que incuban nuevos conflictos.
La experiencia internacional demuestra que los países que salen de guerras civiles tienen una alta probabilidad de recaer en la violencia durante la primera década posterior al conflicto. El Banco Mundial ha documentado que más del 40 % de los Estados que emergen de conflictos violentos vuelven a caer en crisis en menos de diez años.
Nicaragua ya conoce ese camino. Repetirlo no es valentía: es imprudencia histórica.
La negociación como herramienta de transformación
Contrario al prejuicio común, negociar no significa renunciar a la justicia ni legitimar abusos. Significa administrar el conflicto para transformarlo, evitando que la violencia destruya las posibilidades de futuro.
Procesos como Sudáfrica, Colombia o Centroamérica en los años noventa muestran que la negociación permite:
• Desmovilizar aparatos represivos sin colapso estatal
• Abrir procesos graduales de justicia transicional
• Preservar la cohesión social
• Crear condiciones mínimas de estabilidad para la recuperación económica
La justicia internacional respalda esta lógica. Naciones Unidas y el sistema interamericano reconocen que la paz negociada es compatible con la rendición de cuentas, siempre que se excluyan amnistías para crímenes de lesa humanidad.
Romper el ciclo histórico de la guerra
Nicaragua no enfrenta solo una dictadura, sino un patrón histórico: cada generación hereda el trauma no resuelto de la anterior. La violencia política ha sido normalizada como método de cambio, con resultados repetidamente fallidos.
Una transición negociada ofrece la oportunidad de romper ese ciclo. No borra el pasado, pero evita que el futuro quede secuestrado por él.
La negociación permite:
• Sustituir la lógica de vencedores y vencidos por una lógica institucional
• Reconstruir el Estado sin destruirlo
• Integrar a las fuerzas armadas y de seguridad en un proceso de reforma, no de revancha
• Priorizar el bienestar ciudadano sobre la confrontación ideológica
La paz como condición del desarrollo
No hay desarrollo sin estabilidad. No hay inversión sin reglas claras. No hay bienestar sin instituciones funcionales. La violencia puede derribar un régimen, pero solo la negociación puede construir un país.
Las transiciones negociadas generan mejores condiciones para:
• Reactivar la economía
• Recuperar la confianza internacional
• Acceder a financiamiento multilateral
• Reconstruir servicios públicos
• Reducir la pobreza de manera sostenida
La paz no es el punto final del proceso democrático; es su condición de posibilidad.
Una decisión histórica
La disyuntiva que enfrenta Nicaragua no es entre justicia e impunidad, ni entre cambio y continuidad. Es entre repetir la historia o aprender de ella.
Negociar no es claudicar. Es elegir la vía más eficaz, menos costosa y más humana para salir del autoritarismo y construir un país donde la política no vuelva a resolverse con sangre.
Después de décadas de guerra, Nicaragua necesita algo más radical que la violencia: una paz inteligente.
Fuentes de referencia
• Naciones Unidas, Guidance Note of the Secretary-General: United Nations Approach to Transitional Justice (2010)
• Banco Mundial, World Development Report 2011: Conflict, Security, and Development
• International Center for Transitional Justice (ICTJ), What Is Transitional Justice?
• Johan Galtung, Peace by Peaceful Means (1996)
• Comisión Interamericana de Derechos Humanos, informes sobre justicia transicional
• Acuerdos de Esquipulas II (1987)
• Acuerdo Final de Paz de Colombia (2016)
• UNDP, Governance for Peace (2022)
Nota de autor
Mauricio Samcam es ciudadano nicaragüense, Ingeniero Agrónomo con especialidad en Desarrollo Rural y Biotecnología. Reside en Canadá en condición de exilio. Escribe desde la experiencia cívica y el compromiso con la democracia, los derechos humanos y la reconstrucción institucional de Nicaragua.
Negociar para no repetir la guerra
