Dr. Danilo Martínez. R | Jueves 22 de Enero 2026.
En el complejo tablero político de Nicaragua, la unidad no es una aspiración abstracta, sino una realidad concreta que se manifiesta en distintos frentes. Está unido (aunque con severas grietas) el régimen orteguista, una coalición criminal que, con férrea disciplina, se dedica a destruir las instituciones, saquear la economía y aniquilar la esperanza de un pueblo.
Están unidos los electoreristas, quienes, en medio de la tragedia nacional, ya optaron por el camino cómodo de elecciones cosméticas, buscando asegurar su «hueso» en el reparto de un poder que jamás les concederá el tirano.
Están unidos los dialoguistas, aquellos que creen posible pactar con los autores intelectuales de crímenes de lesa humanidad, legitimando así la impunidad.
Frente a estas uniones basadas en el crimen, la complicidad o la ingenuidad, surge una unidad superior: la de quienes luchamos por la verdadera y completa liberación de Nicaragua. Este no es un simple frente opositor; es el movimiento patriótico que entiende que la libertad no se negocia, se conquista; que la democracia no se mendiga, se construye. Y el germen vivo, la expresión organizada y democrática de esta unidad inquebrantable, es el LIDERAZGO CONJUNTO.
El Liderazgo Conjunto no es una cúpula cerrada ni el proyecto personalista de un caudillo. Es el cerebro estratégico colectivo de la liberación, donde convergen, en plena igualdad de condiciones y respeto mutuo, los representantes legítimos de todas las fuerzas democráticas. Su autoridad no emana de un decreto, sino de la voluntad expresa de sus bases y del compromiso irrenunciable con los cinco puntos del Acuerdo Patriótico: derrocamiento de la dictadura, gobierno provisional, justicia, elecciones libres y entrega del poder.
Aquí no hay lugar para ambiciones mezquinas ni recompensas inmediatas. Lo que nos une es más grande que cualquier interés personal: Nos une Nicaragua. Por ello, su funcionamiento se rige por normas internas democráticas, donde las decisiones se toman por consenso amplio, reflejando la pluralidad de la nación que anhelamos. Su mandato es claro y su función en tres ángulos de trabajo : definir el QUÉ (el objetivo irrenunciable de una Nicaragua libre), el POR QUÉ (la razón moral que nos asiste, arraigada en la sangre de los mártires y el sufrimiento del pueblo), y el «CÓMO», es decir el camino estratégico , el método operativo para alcanzar nuestra meta.
Esta estructura es la garantía fundamental para el futuro. El Liderazgo Conjunto es el antídoto contra el caudillismo y la hegemonía de un solo grupo. Su existencia asegura que, una vez caída la dictadura, ninguna fuerza pretenda imponer su proyecto sobre las demás, sino que se facilite una transición plural y ordenada hacia una democracia real y efectiva para todos.
Mientras el régimen se aferra a su unidad de hierro para oprimir, y otros sectores se unen para claudicar o transar, el Liderazgo Conjunto encarna la única unidad con horizonte de patria: la unidad para luchar, la unidad para vencer, la unidad para construir. No somos un directorio de notables, sino el estado mayor de la resistencia popular. Nuestra fuerza no está en los títulos de sus miembros, sino en la legitimidad de su causa y en la firmeza de su determinación.
La unidad patriótica ya tiene nombre, FUERZAS UNIDAS DE LIBERACION, FUL, estructura y rumbo. Tiene un Liderazgo Conjunto. Ahora, lo que necesita es la acción decidida de todo un pueblo junto a él.
Nuestra urgencia es entonces , la organización territorial y la acción. La dictadura debe sentir los pasos gigantes del pueblo organizado en las FUL y dirigidos por el LIDERAZGO CONJUNTO.
LA DEMOCRACIA SE CONSTRUYE, HAGAMOSLA!
Dr. Danilo Martínez. R
Coordinador General del MUD
Miembro del Liderazgo Conjunto.
