La “presidenta encargada” de Venezuela, Delcy Rodríguez, lanzó este domingo una firme advertencia contra Estados Unidos por “dar órdenes” en los asuntos políticos de su país, en medio de la incertidumbre que ha marcado la transición tras la captura del dictador Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero de 2026.
Durante un acto con trabajadores petroleros en la Refinería Puerto La Cruz, en el estado Anzoátegui, Rodríguez aseguró que al país le corresponde resolver sus conflictos internos a través de la política venezolana, sin “órdenes externas”.
“Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela”, enfatizó la “mandataria interina”, quien llamó además a que se abran espacios para la discusión democrática dentro del país.
Rodríguez, quien ejercía como vicepresidenta bajo Maduro y asumió el poder de forma temporal después de la operación militar estadounidense en Caracas, insistió en que la política interna debe surgir de la voluntad soberana del pueblo venezolano, sin intervención de potencias extranjeras.
“Que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos”, dijo Rodríguez ante la multitud.
La dirigente oficialista también rechazó declaraciones de quienes, a su juicio, celebraron la captura de Maduro, afirmando que “quienes se atrevieron a ir a Estados Unidos a dar las gracias por el bombardeo contra nuestro pueblo no merecen la dignidad de este país ni su gentilicio”.
Rodríguez ha tratado de equilibrar su retórica de soberanía con señales de disposición al diálogo diplomático. Aunque ha rechazado públicamente la intromisión de Washington, también se ha pronunciado a favor de resolver las diferencias con la Casa Blanca “cara a cara” y sin miedo a encarar la relación bilateral.
El mensaje se produce en medio de una transición política compleja: por un lado, Venezuela enfrenta presión estadounidense para reanudar la producción de petróleo y abrir espacio a inversiones; por otro, las tensiones históricas entre ambos países siguen siendo profundas, con relaciones rotas desde 2019 y esfuerzos recientes por restablecer canales diplomáticos.
Rodríguez busca ahora consolidar su posición interna, al tiempo que rechaza la idea de que el Gobierno estadounidense tenga un rol dominante en la política venezolana, afirmando que su país solo recibirá “órdenes” de sus propias instituciones y de su pueblo.
