El sacerdote en el exilio propone una alianza con rostro único, equipo de transición y elecciones adelantadas en 2026
En un llamado directo a los liderazgos políticos y plataformas opositoras de Nicaragua, el sacerdote católico en el exilio Padre Benito Martínez instó a conformar de manera urgente una gran alianza opositora unificada, argumentando que el actual contexto internacional y el aislamiento del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo abren una oportunidad que no se puede desperdiciar.
Durante una entrevista en La Mesa Redonda con Sergio Marín Cornavaca, el religioso —expulsado de Nicaragua junto a otros presos políticos— dejó claro que su papel no busca protagonismo ni cargos, sino servir como facilitador.
“No busco ninguna prebenda ni me interesa una prebenda, me interesa ver a mi Nicaragua libre, democrática y en paz”, afirmó, subrayando que su motivación nace del sufrimiento del pueblo, los presos políticos y el exilio forzado de miles de nicaragüenses.
Una oposición fragmentada ante una oportunidad histórica
Martínez sostuvo que la oposición ha perdido años en divisiones internas y personalismos que han impedido capitalizar momentos clave de debilidad del régimen.
Recordó que ya existe un esfuerzo organizativo que agrupa a decenas de plataformas, pero reconoció que aún hay sectores que no se han sumado al llamado de unidad. A su juicio, el principal obstáculo ha sido “la soberbia” y la falta de madurez política para anteponer el país a intereses particulares.
El sacerdote enfatizó que la unidad no significa perder identidad política, sino coordinar una estrategia común.
“No quiero que vengan a mí; quiero unirlos para que juntos luchemos por Nicaragua”, aclaró, rechazando las críticas que lo señalan como aspirante a liderazgo político.
Un “rostro único” ante la comunidad internacional
Uno de los ejes centrales de su propuesta es que la oposición logre presentarse ante la comunidad internacional con una sola voz y una posición clara frente a una eventual negociación de transición.
Martínez advirtió que los mensajes contradictorios debilitan la causa democrática y favorecen la permanencia del régimen.
En ese sentido, planteó que cualquier diálogo futuro debe tener como punto de partida la salida de la dictadura del poder, rechazando fórmulas que impliquen impunidad o pactos que ignoren las violaciones de derechos humanos.
Equipo de transición y elecciones adelantadas
El sacerdote también propuso la conformación de un equipo de transición representativo, elegido por consenso entre los distintos sectores opositores, que tenga la capacidad de interlocución internacional y prepare el camino hacia elecciones adelantadas en 2026, año en que constitucionalmente corresponderían comicios en Nicaragua.
Según Martínez, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo “no tiene nada que ofrecer” ante la crisis económica, el éxodo masivo y el deterioro institucional, por lo que prolongar su permanencia solo profundiza el sufrimiento de la población.
El factor internacional
El sacerdote expresó confianza en que la actual política exterior de Estados Unidos hacia las dictaduras latinoamericanas representa un factor de presión determinante, aunque insistió en que la responsabilidad principal recae en los propios nicaragüenses.
“No son extranjeros los que vendrán a darle a Nicaragua la democracia; somos nosotros”, afirmó.
Un llamado a la conciencia
En la parte final de la entrevista, el Padre Benito envió un mensaje directo a quienes aún dudan en sumarse al proceso de unidad: señaló que negarse a aportar “un grano de arena” en un momento decisivo sería una falta moral ante el sufrimiento del país y de los presos políticos.
El encuentro de organizaciones convocado para finales de febrero será, según dijo, una prueba concreta de la voluntad real de la oposición para actuar con madurez política y responder a la demanda ciudadana de unidad.
