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10 mitos cardiovasculares que siguen dañando tu corazón

Leonel Argüello Yrigoyen, médico epidemiólogo.

Las enfermedades cardiovasculares, que afectan al corazón y a los vasos sanguíneos, siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo y, a pesar de ello, una gran cantidad de mitos retrasan la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

Los problemas cardiovasculares más frecuentes son: la hipertensión arterial, o presión arterial elevada, que daña silenciosamente el corazón, el cerebro y los riñones. La enfermedad coronaria, como el infarto y la angina de pecho, se debe a la obstrucción de las arterias coronarias por placas de colesterol. El accidente cerebrovascular (derrame) provoca una interrupción del flujo sanguíneo al cerebro. La insuficiencia cardíaca, en la que el corazón no bombea suficiente sangre. Las arritmias alteran el ritmo cardíaco. La aterosclerosis es el endurecimiento y el estrechamiento de las arterias.

Aprendamos ahora 10 mitos cardiovasculares muy comunes. Mito 1: “Si no tengo síntomas, mi corazón está bien”. La hipertensión, el colesterol alto y la aterosclerosis pueden avanzar durante años sin dar ningún síntoma, o bien puede aparecer un infarto o un derrame cerebral. 2: “Las enfermedades del corazón son solo para personas mayores”. Cada vez se diagnostican eventos cardiovasculares en personas menores de 50 años, incluso en los 30 y 40, debido al sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y el estrés. 3: “Si soy delgado, no puedo tener problemas del corazón”. El peso normal no protege contra el colesterol alto, la diabetes, la hipertensión ni contra los antecedentes familiares. Existe la llamada obesidad metabólica con peso normal.

Mito 4: “El dolor cardíaco siempre es fuerte y en el pecho”. En mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, un infarto puede manifestarse como falta de aire, náuseas, dolor en la espalda, el cuello o la mandíbula, fatiga extrema. No todos los infartos duelen. 5: “Si hago ejercicio los fines de semana, es suficiente”. La actividad física es acumulativa, pero el sedentarismo prolongado entre semana sigue siendo perjudicial. Lo ideal es un movimiento regular, aunque sea en periodos diarios cortos.

Mito 6: “El colesterol alto siempre se siente”. El colesterol elevado no duele, no avisa y no produce síntomas. Solo se detecta mediante análisis de sangre y su daño es silencioso pero progresivo. 7: “Las mujeres tienen un menor riesgo cardiovascular”. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres. El error es creer que el riesgo empieza solo después de la menopausia.

Mito 8: “Si tomo medicación, ya no necesito cuidarme”. Los medicamentos no sustituyen hábitos saludables. Sin una dieta adecuada, ejercicio y control del estrés, el riesgo persiste, aunque se tomen pastillas. 9: “El estrés no afecta al corazón”. El estrés crónico aumenta la presión arterial, el cortisol, la inflamación y el riesgo de arritmias e infartos. El corazón siente lo que la mente calla.

Mito 10: “Un infarto es el final”. Con diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y cambios en el estilo de vida, muchas personas mantienen una buena calidad de vida décadas después de un evento cardíaco.

La mayoría de los problemas cardiovasculares no aparecen de un día para otro, se desarrollan lentamente y pueden prevenirse o retrasarse con cambios sostenidos en el estilo de vida y seguimiento médico regular. La mayoría de los problemas cardiovasculares se pueden prevenir. El mayor enemigo del corazón no es solo la genética, sino también la desinformación.

¿Cómo se pueden prevenir? Actividad física regular, al menos 150 minutos por semana (caminar cuenta). Alimentación saludable, estilo mediterráneo (frutas, verduras, legumbres, pescado, aceite de oliva). Control de la presión arterial, la glucosa y el colesterol. No fumar y limitar el consumo de alcohol. Mantener un peso saludable. Dormir bien y manejar el estrés. Cumplir con los tratamientos médicos cuando están indicados (por ejemplo, estatinas o antihipertensivos).