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¿De cuál paz habla Rosario Murillo?

INTRODUCCIÓN:

El objetivo principal es preguntarnos y reflexionar ¿De qué paz habla la señora Rosario Murillo? Voy a abordar este tema desde mi formación teológica. En relación, con la captura del dictador Nicolás Maduro, es más, las amenazas de Donald Trump de invadir a Cuba. Asimismo, los últimos acontecimientos de los bombardeos en Irán donde murió el líder supremo y varios de los altos mandos militares. La señora Murillo en sus últimos monólogos de medio días ha dicho que está “orando por la paz” e invitando a la población a que se unan a su petición. Eso lo que demuestra es un miedo existencial. Con el presidente Trump todo se puede esperar, porque es impredecible y en cualquier momento puede enviar por la captura de la pareja de ancianos codictadores de Nicaragua para que le vayan hacer compañía a su compinche de Nicolás Maduro, o peor aún, al Ayatola Alí Jamenei. Como vuelvo a repetir, Trump es “impredecible”.

DEFINICIONES DE LA PAZ:

El teólogo nicaragüense José Miguel Torres, la define como sigue: “Shallom como paz tiene múltiples connotaciones confluyentes en toda La Biblia, tales como: abundancia, prosperidad, estar bien, buena suerte, ausencia de guerra, ausencia de hambres, ausencias de enfermedades, seguridad física, excelentes relaciones con los demás y la naturaleza”. Todo esto es Shallom en hebreo o Paz en español.

En cambio, el régimen Ortega-Murillo y la codictadora vocera de dicho régimen, en sus alocuciones del medio día ha dicho que esta “orando por la paz”. Es decir, esa “Paz” descripta en la definición del maestro Torres es fundamentalmente humanista. Las realidades que viven a diario las y los nicaragüenses es otra y no de “Paz” que asegura estar “orando”. Entonces. ¿De cuál paz hace oraciones? Porque su régimen en virtud de abundancia ha cosechado escasez, en virtud de prosperidad ha producido desgracia, en virtud de bien ha impuesto zozobras, en virtud de buena surte ha aplicado mala suerte, en virtud de ausencia de guerra ha hecho la guerra persiguiendo a las y los opositores y a la gente sospechosa con su ejército y policía pretoriana. Es más, en virtud de ausencia de hambre le ha recetado a la mayoría de la población nicaragüense hambre y los pocos que tienen salarios es de miseria. En virtud de ausencia de enfermedades, el sistema de salud ha colapsado y lo mostró negando que no había la pandemia del COVID-19 donde murieron miles de miles de nicaragüenses por falta de atención médica. No dudo que algún día tendrán que responder por estos crímenes.  

Las enfermedades siguen como Juan por su casa hasta el día de hoy. Con hospitales desabastecidos y sin equipos médicos y técnicos. Asimismo, la seguridad física, en virtud de esa seguridad lo que ofrece es cárceles, torturas físicas, torturas blancas, destierro y muertes. La definición prosigue con “Excelentes relaciones con los demás y la naturaleza”. En cambio, la codictadora y vocera de la tiranía no tiene con nadie de sus subordinados relaciones sanas que se podría decir aceptable, son más bajas y se pueden clasificar de “deficiente” y eso incluye a sus familiares (Hijos, hijas, nietos y nueras).

En cuanto, a la relación con la “naturaleza” es un desastre porque gran parte del territorio nicaragüenses se lo han entregado a las inmorales compañías mineras de China. Además, son tierras de las naciones indígenas que por derecho ancestral les pertenece. Este entreguismo son el producto de las ambiciones personal de Daniel Ortega, es una actitud abominable, mandando y actuando como un ignorante desconociendo los deberes de ciudadano nicaragüense, que es defender la soberanía del territorio nicaragüense. Mientras, que todo el régimen decidió por el bienestar. Primero, de la pareja de codictadores y de su familia. En segundo, por los delincuentes más leales y obedientes. Así pues, entregó las tierras de las comunidades indígenas y campesinas a las compañías mineras chinas. Por tanto, es una actitud de “vende patria” y quedará registrado en la historia como él (vende patria) más inmoral, criminal y delincuente que ha tenido Nicaragua superando con creses a José María Moncada, Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro (Tratado Chamorro-Bryan).

Jesús de Nazaret se define como “la paz” cuando afirmó; “La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden”. (Juan 14;17). Es importante destacar, que el profeta Isaías ya hacía tiempo atrás lo había profetizado cuando predijo; “Porque un niño nos es nacido, hijo nos he dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz” (Isaías 9; 6). Cuando leemos la biblia desde el antiguo testamento hasta el nuevo, encontramos que Dios es un “Dios de Paz, que Jesús de Nazaret es el Príncipe de la Paz, y que el Espíritu Santo da origen al amor, el gozo y la Paz”.

EN CONCLUSIÓN:

Señora Rosario Murillo, para hablar y orar por “la paz” uno tiene que ser activista, obrero, artesano y constructor de dicha paz. Es trabajar activamente a favor de “la paz” para tener la autoridad moral de orar al Dios de la paz. Así lo demanda y exige Jesús el carpintero hombre: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9). Usted y su régimen han hecho todo lo contrario, porque la situación que vivimos los nicaragüenses por su tiranía es de violencia impuesta por mantenerse en el “poder represivo” la cual la ha impuesto como normalidad con injusticia, con rencillas, venganzas, atizando y provocando asesinatos, cárcel, torturas, desaparecidos y desaparecidas. Sus fuerzas represivas eso es lo que provocan. Le recuerdo que “la paz” no debe de quedarse en palabras, porque ella se construye con la acción y el ejemplo. Hay que respetar al opositor y la opositora política, luchar seriamente por la justicia, por la libertad en todos los ámbitos de la gente, por el amor a la persona humana y agradar a Dios para ser su hijo e hija.

Señora Rosario Murillo, la invito a que dejé de asesinar, de ser vengativa, de ser odiosa, de tratar mal a sus colaboradores y sus colaboradoras, dejar de ser mentirosa e hipócrita, dejar la brujería y hechicería, de humillar a su gente que la mantiene en el poder, de ser ingrata con la población. Sin más demora, le propongo acepte a Jesucristo como su único salvador para que se convierta en pacificadora activa y llegar a ser hija de Dios. Le recuerdo que, Zaqueo era despreciado en todo Jericó, porque lo veían como un traidor (cobrador de impuesto a favor de los romanos) y ladrón despiadado que se enriquecía a costa de la gente. Zaqueo mostró un arrepentimiento genuino al comprometerse con Jesús: “Zaqueo, puesto en pies, dijo al Señor; He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lucas 19:8). Jesucristo lo aceptó. Señora Murillo, haga usted lo mismo, porque si usted se arrepiente de verdad, Jesús la acepta, porque vino a redimir a las pérdidas y los perdidos. Amén.

Javier Tórrez Bermúdez | Teólogo y politólogo

09 de marzo de 2026