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Trabajar y no alcanzar: Canasta básica, empleo y salarios en Nicaragua

Por: José López Arauz

En un país donde la mayoría de las personas trabajan y tienen ingresos, la pregunta ya no es quién tiene empleo o de cuánto fue el aumento del salario en el último año, sino, quién logra vivir de ese ingreso.

El jueves 5 de marzo del presente año, el ministerio de trabajo anunció un aumento del 4% al salario mínimo vigente en Nicaragua a partir del primero de marzo del presente año.  Mientras que los precios de la  canasta básica aumentaron un 4% en el período comprendido entre enero de 2025 y enero de 2026, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE).

La situación resulta aún más reveladora cuando se observa el alcance real de los salarios vs el costo de la canasta básica. El salario del sector agropecuario que es el salario más bajo de los demás sectores, apenas cubre un 28% del costo total de los precios de la canasta básica y un 39% del costo total de los alimentos, teniendo en cuenta que el salario agropecuario para este año es de 6188.02 córdobas (168.96 dólares a tipo de cambio actual, según el BCN) mientras que el costo de la canasta básica a enero es de 21249.74 córdobas (580.20 dólares) mientras que el componente alimentos tiene un costo de 15233.82 córdobas (415.95 dólares).

 Por su parte, el sector Construcción, establecimientos financieros y seguros, es el que posee el salario mínimo más alto, el cual alcanza  13848,23 córdobas (378.12 dólares), no obstante, el salario antes mencionado solo cubre un 65 por ciento del total del costo de la canasta básica y un 91 por ciento del costo de los alimentos.

La siguiente tabla muestra el alcance real de los salarios frente al costo de la canasta básica y del componente alimentos en Nicaragua. La cual está conformada por 53 productos, dividida en tres componentes: Alimentos, Vestuario y Gastos del Hogar, siendo el componente alimentos el más importante y el que más productos tiene en base al total de la canasta básica.

Lo anterior  refleja una realidad clara: en Nicaragua el tener trabajo ya no se traduce necesariamente en poder vivir con dignidad y poder satisfacer las necesidades del individuo y de su familia, es más que todo un método de sobrevivencia. Pagar la comida, el transporte, los servicios básicos como el agua, la electricidad, entre otros gastos, lo que implica el hacer “malabares” con el salario obtenido de manera mensual frente al incremento de los precios de la canasta básica. Lo lamentable de esta situación es que cada día más, la brecha entre lo que se gana y lo que cuesta vivir sigue en aumento lo cual define la triste realidad cotidiana de gran parte del país.

La canasta básica la cual reúne los bienes esenciales para la subsistencia de un hogar, supera con creces el ingreso de la mayoría de los trabajadores. Mientras su costo aumenta mes a mes, los salarios mantienen congelados por un año, tal es el caso del aumento salarial el cual se realiza una vez por año, obligando a las familias a depender de otros empleos, trabajo informal o de las remesas provenientes de familiares que salieron de Nicaragua.

Nicaragua es un país en el cual trabajar no garantiza una estabilidad económica, las personas que acceden a un empleo tienen un ingreso el cual no alcanza del todo para cubrir las necesidades básicas de ellos y de sus familias. La discusión sobre salarios, costo de vida, calidad de empleo se vuelve inevitable.

Comprender esta situación no es solo un ejercicio económico, es también una forma de ver las tensiones sociales que atraviesa Nicaragua en la actualidad.

El mercado laboral, a diciembre de 2025 presenta una tasa de ocupación del 97.6 por ciento a nivel nacional, no obstante, la tasa de subempleo a nivel nacional fue del 39.7 por ciento, es decir que de cien personas trabajando, aproximadamente cuarenta personas laboran con ingresos insuficientes o trabajos parciales, sin garantías laborales, muchos de estos en actividades precarias o informales.

El número promedio de afiliados al INSS en el año 2025 fueron de 816275 personas, no obstante en el período comprendido entre noviembre y diciembre de ese año la reducción de personas cotizantes fue de 7380 personas cotizantes, pasando de 817577 personas cotizantes en noviembre de 2025 a 810197 personas a diciembre del mismo año.  Hay que tomar en cuenta que según datos del Banco Central, Ministerio de Trabajo, INIDE e INSS, estiman que la población económicamente activa del país es de aproximadamente 3.3 millones de personas, lo que se refleja que menos de un tercio de los trabajadores en el país tienen acceso a seguridad social.

Al haber, salarios bajos, el costo de la canasta básica incrementándose a diario, y al existir pocas oportunidades de laborar de manera formal en el país, la informalidad se ha convertido en una estrategia de sobrevivencia, ya sea trabajando en comercios informales o realizando trabajos por cuenta propia, incluso realizando actividades temporales con el fin de complementar sus ingresos. El resultado es un mercado laboral en el que trabajar no siempre garantiza estabilidad ni protección social.

En términos prácticos, la paradoja del mercado laboral nicaragüense es clara: la mayoría trabaja, pero muchos siguen sin poder cubrir lo básico. Entre salarios limitados, informalidad creciente y un costo de vida en aumento, el empleo ha dejado de ser garantía de bienestar para convertirse, en muchos casos, simplemente en una forma de sobrevivir.

José López Arauz | Economista nicaragüense, ha realizado diplomados en gestión migratoria laboral en América Latina y El Caribe por parte de la OIM. Actualmente estudiante de periodismo Comunitario por parte d IPEN, UNESCO, Deutsche Welle.