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Junieysis Merlo tenía novio: ya declaró ante el OIJ

El testimonio de un nicaragüense identificado con el apellido Huete, quien aseguró ser pareja sentimental de Junieysis Merlo Espinoza, aporta nuevos elementos al caso que investiga el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), al detallar los planes de vida que ambos tenían y los últimos minutos de comunicación antes del crimen.

De acuerdo con el expediente judicial, el hombre —residente en Florida, Estados Unidos— declaró que mantenía una relación con la joven desde hacía varios meses y que ambos habían decidido irse a vivir juntos en Costa Rica.

Incluso, tenían previsto reencontrarse el próximo 27 de abril para celebrar sus cumpleaños, que coincidían en fechas cercanas, junto a las hijas gemelas de la víctima.

Última comunicación antes del crimen

Según su declaración, la última vez que habló con Merlo fue el 31 de marzo a las 6:35 a. m., mediante una videollamada por WhatsApp. Durante la conversación, ambos revisaban opciones de alquiler para iniciar su vida juntos.

Minutos después de esa comunicación, la joven dejó de responder. Ese mismo día, según la hipótesis del OIJ, habría ocurrido el femicidio.

Las investigaciones indican que alrededor de las 6:57 a. m., Merlo envió una última fotografía, y posteriormente se perdió todo rastro de comunicación.

Celos, control y violencia

El expediente también revela que el principal sospechoso Gustavo Ramírez Calvo, de 57 años, conocía la relación entre Merlo y Huete, lo que habría generado conflictos.

Testimonios recabados por las autoridades apuntan a un patrón de celos, control y vigilancia.

Familiares de la víctima aseguraron que el sospechoso ejercía conductas agresivas, restricciones de movilidad y monitoreo constante, incluso mediante dispositivos electrónicos.

Según una de las declaraciones, el hombre habría tenido hasta ocho teléfonos para grabar conversaciones privadas de la joven, lo que evidencia un entorno de control extremo.

Intento de huida frustrado

La investigación también revela que Merlo intentó abandonar el país junto a sus hijas gemelas para regresar a Nicaragua. Sin embargo, ese plan fue descubierto, lo que habría intensificado las restricciones impuestas por el sospechoso.

A partir de ese momento, según el expediente, la mujer tenía limitada su libertad de salir del condominio donde residía en Salitral de Santa Ana, y se le impedía recibir visitas.

Reconstrucción del crimen

El OIJ sostiene como principal hipótesis que el sospechoso habría atacado a la víctima en un arranque de celos tras escuchar la conversación con su pareja.

Posteriormente, habría utilizado un vehículo tipo pick-up para trasladar el cuerpo y ocultarlo en una fosa excavada previamente dentro del mismo condominio.

El cuerpo de Merlo fue hallado días después, enterrado a varios metros de profundidad, tras labores de investigación que incluyeron revisión de cámaras de seguridad y entrevistas a testigos, incluido el operador de maquinaria que participó en la excavación.

Investigación en curso

El sospechoso permanece en prisión preventiva mientras avanzan las diligencias judiciales. Las autoridades continúan analizando pruebas y testimonios para esclarecer completamente los hechos y determinar responsabilidades.

El caso ha generado conmoción en Costa Rica y Nicaragua, no solo por la violencia del crimen, sino por la situación de las dos niñas que quedaron en la orfandad, mientras la familia exige justicia.