San José, 15 de abril de 2026. Tras semanas de suspensiones por intervenciones mayores en puentes y vías, el servicio del tren hacia Cartago ha retomado su operación regular en una semana marcada por los fuertes vientos alisios y la creciente presión sobre la red vial del país. Aunque el regreso del ferrocarril representa un alivio para miles de usuarios, el escenario actual evidencia la fragilidad de una infraestructura que parece avanzar a pasos de tortuga frente a la velocidad con la que crece el parque vehicular.
El reto de la conectividad real
Para expertos en movilidad urbana como el arquitecto Tomás Martínez, el problema de Costa Rica no se soluciona solo abriendo rutas o reparando puentes de forma aislada. Martínez ha sido enfático en que el país sufre de una «desconexión multimodal»; es decir, que el tren llega a la estación, pero el usuario no tiene una forma eficiente, segura y rápida de completar su trayecto hacia su lugar de trabajo o estudio. Esta falta de integración obliga a miles a seguir prefiriendo el vehículo particular, alimentando un colapso vial que ya consume hasta tres horas diarias de la vida de los trabajadores.
¿A quién sirve el modelo actual?
Informar con la verdad requiere cuestionar si la inversión en «parches» y reparaciones de emergencia es la estrategia correcta para un país que aspira a la modernidad. El ingeniero y exministro del MOPT, Luis Amador, ha señalado en diversos foros que mientras no se ejecute un plan de transporte masivo de alto impacto —como el tren eléctrico de pasajeros—, la GAM seguirá atrapada en una crisis logística. El contraste es doloroso: se celebran pequeñas aperturas de vías mientras la factura económica por la pérdida de horas-hombre y el gasto excesivo en combustible sigue asfixiando la competitividad de las empresas y el bolsillo de las familias.
La ruta hacia una movilidad inteligente
La solución técnica que plantean los especialistas no es un misterio, pero requiere voluntad política inmediata. Voces autorizadas de la Unión Nacional de Gobiernos Locales (UNGL) sugieren que el gobierno de la presidenta electa Laura Fernández debe priorizar la «sectorización» del transporte público. Esto implica que los buses funcionen como alimentadores del tren bajo una tarifa única, reduciendo la cantidad de unidades en las carreteras principales. Según los analistas, solo a través de una gestión digital del tráfico y un sistema de transporte integrado se podrá devolver la dignidad al desplazamiento ciudadano.
Más que asfalto, calidad de vida
La crisis vial de Costa Rica es, en el fondo, una crisis de bienestar. Moverse en la GAM no debería ser una prueba de resistencia emocional que afecte la salud mental y la convivencia familiar. La verdadera solución no está en las promesas de nuevas carreteras para el futuro lejano, sino en la ejecución de un sistema multimodal que respete el tiempo del usuario hoy. Al final del día, el éxito de una política de movilidad se mide en la cantidad de personas que eligen dejar su auto en casa porque confían en un sistema público que funciona, transformando el caos en tiempo de calidad para todos.
